NASA detectó un meteorito que liberó energía equivalente a 10 veces la bomba atómica de Hiroshima

Simon Proud, University of Oxford / Japan Meterological Agency 

A menudo olvidamos que la Tierra está todo el tiempo siendo bombardeada por objetos del espacio. Y ahora, de acuerdo a NASA, el último gran meteorito que ha entrado a nuestra atmósfera no ha sido el de Chelyabinsk, sino uno que ha caído a finales del año pasado. Exactamente el 18 de diciembre.

El meteoro se desintegró en la atmósfera superior sobre el mar de Bering, frente a la península rusa de Kamchatka, liberando energía equivalente a diez veces la bomba atómica detonada en Hiroshima en 1945. El objeto, que habría tenido varios metros de diámetro, golpeó la atmósfera a unos 32 km/s y explotó a unos 25,6 km sobre la superficie de la Tierra.

"Eso fue un 40% del lanzamiento de energía de Chelyabinsk, pero fue sobre el mar de Bering, por lo que no tuvo el mismo tipo de efecto ni apareció en las noticias”, dijo Kelly Fast, gerente del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra de NASA, a la BBC. "Esa es otra cosa que tenemos en nuestra defensa, hay mucha agua en el planeta", agregó.

Según lo que comentó Fast en la 50ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria en Texas, los satélites militares recogieron la explosión y fue la Fuerza Aérea de los Estados Unidos la que notificó el evento a NASA. La roca espacial llegó en un área no muy lejos de las rutas utilizadas por los aviones comerciales que vuelan entre América del Norte y Asia. Así que los investigadores han estado verificando con las aerolíneas para ver si hubo avistamientos del evento. 

Planes a futuro 

Este meteorito muestra que, aunque estemos monitoreando el cielo constantemente, los objetos más grandes pueden chocar con nuestro planeta sin previo aviso. Por eso, necesitamos mejores guardianes: una red de telescopios no solo terrestres, sino también de observatorios espaciales. Un concepto es el del telescopio NeoCam, el cual podría estar colocado en algún punto de equilibrio gravitacional en el espacio, donde descubriría y caracterizaría asteroides potencialmente peligrosos de más de 140 m.

"La idea es realmente acercarse lo más posible al objetivo de encontrar el 90% de los asteroides cercanos a la Tierra de 140 m y de mayor tamaño”, dijo la Dra. Amy Mainzer, científica en jefe de NeoCam en Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL).

Manzer dijo que, si la misión no se lanzaba, las proyecciones sugerían que nos llevaría muchas décadas llegar a esa meta con los sistemas que tenemos actualmente en tierra. "Pero si tiene un telescopio basado en IR (infrarrojo), ocurrirá mucho más rápido", agregó.

A mediados del año pasado, un meteorito entró a la atmósfera cerca del sur de África y finalmente impactó en Botswana, un fragmento pudo ser encontrados en el parque nacional Kalahari Central. Así mismo, en enero de este año, pudimos observar por primera vez el impacto de un meteorito sobre la Luna durante un eclipse.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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