A propósito de Rawvana ¿qué dice la evidencia sobre las dietas crudoveganas?

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El último fin de semana se desató un escándalo porque una conocida YouTuber impulsora de una corriente vegana llamada “crudoveganismo” fue puesta en evidencia mientras comía pescado. Inmediatamente, la autodenominada Rawvana publicó un video donde se disculpaba y explicaba que había vuelto a consumir productos de origen animal debido a que su dieta cruda le había originado problemas de salud.

Debido a este caso, es pertinente revisar qué es lo que dice la evidencia acerca de este tipo de dietas. Primero ¿Qué es la dieta “crudivora” o “crudovegana”? Se trata de una dieta basada en plantas no cocinadas. Ningún alimento se calienta por encima de los 40°C y se consumen frescos, deshidratados a fuego lento o fermentados.

Según la lógica de los crudoveganos, calentar los alimentos a más de 40°C no solo disminuye sus nutrientes, sino que también hace que los alimentos sean tóxicos y menos digestibles. Debido a eso, los rawvegans a menudo consumen batidos y jugos.

Mitos sin sentido

Sin embargo, tal y como señala Christopher Wanjek de Live Science, esta dieta no tiene sentido; porque, diferencia de las dietas vegetarianas o mediterráneas, carece de respaldo científico. Incluso los médicos que prescriben y siguen una dieta vegana advierten a sus pacientes de no intentar una dieta cruda.

La razón es que, aquella persona que quiera seguir una dieta cruda reduciría enormemente los tipos de alimentos que puede comer. Además, lo haría en vano, porque la mayoría de los principios crudoveganos se basan en conceptos erróneos sobre la nutrición humana y son contrarios a la buena salud.

Por ejemplo, esta particular dieta asegura que “cocinar destruye los nutrientes”. Sin embargo, esto no es del todo cierto, porque cocinar un vegetal rompe las fibras y las paredes celulares para liberar nutrientes que de otra manera no estarían disponibles para el mismo alimento crudo. Cocinar tomates aumenta en cinco veces la biodisponibilidad del antioxidante licopeno, y hacer lo mismo con las zanahorias hará que el betacaroteno esté más disponible para que el cuerpo lo absorba.

Por otro lado, la cocción también puede reducir ciertos químicos en un vegetal que inhiben la absorción de minerales importantes como el zinc, el hierro, el calcio y el magnesio. Por ejemplo, cocinar espinacas hace que el hierro y el calcio estén más disponible en sus hojas

Otro mito que acompaña al crudoveganismo es el de que “la cocción destruye las enzimas”. Nuevamente esta creencia no tiene asidero porque, aunque el calor sí las destruye, los humanos ya fabricamos nuestras propias enzimas para descomponer las moléculas grandes de alimentos en otras más pequeñas. La mayoría de las enzimas vegetales en los alimentos crudos de todas maneras se destruyen en el ácido del intestino humano y sólo unos pocos llegan al intestino delgado.

Esta teoría se remonta a Edward Howell, un médico que publicó un libro sobre enzimas en la década de 1940, principalmente a partir de investigaciones de las décadas de 1920 y 1930. Sin embargo, ahora sabemos que casi todos los nutrientes se absorben en el intestino delgado y que la digestión en esa etapa se basa casi exclusivamente en la bilis y las enzimas pancreáticas generadas por el hombre.


Los zumos eliminan toda la fibra de los vegetales, su ingrediente saciante.
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El tercer concepto erróneo recogido por Wajnek es que “los alimentos crudos son desintoxicantes”. Como ya hemos cubierto en N+1, el concepto détox no tiene asidero científico. Por lo general, se citan dos órganos que necesitan desintoxicación: el hígado y el colon. Sin embargo, mientras el colon es sorprendentemente bajo en toxinas, el hígado es más “una planta de procesamiento” que un “almacén de toxinas”: descompone las toxinas a medida que pasan. Es decir, el hígado no tiene toxinas adicionales debido a que es el neutralizador natural de toxinas del cuerpo.

En el mejor de los casos, dice Live Science, los esquemas de desintoxicación (jugos, ayunos) pueden ayudar al no colocar más toxinas en nuestro cuerpo por un día o dos. Y una dieta saludable, rica en plantas y con mucha agua puede, en general, ayudar a su hígado y riñones a procesar y eliminar las toxinas de manera más efectiva.

Por último, los crudivoros aseguran que su dieta es “saludable”. Lamentablemente, como acabamos de ver con Rawvana, esto no es cierto. Una alimentación basada en alimentos sin cocinar genera deficiencias nutricionales, en particular para las vitaminas B12 y D, el selenio, el zinc, el hierro y dos ácidos grasos omega-3, DHA y EPA.

Otro factor a considerar es la ausencia de fuentes de energía. Al no consumir grasa animal, los crudoveganos obtienen calorias de las nueces o los plátanos; sin embargo, ninguna de estas dos opciones es saludables en exceso. Por todo lo expuesto, y quizás como última reflexión, es más inteligente siempre seguir los consejos de un especialista, y no de un famoso de internet.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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