Sentido magnético subconsciente: nuestro cerebro podría captar el campo magnético de la Tierra

Wikimedia Commons

Sabemos que muchos animales tienen la capacidad de captar el campo magnético de la Tierra, como palomas, tortugas, gatos y perros. Sin embargo, se desconocía si los seres humanos eran capaces de hacerlo. Ahora, un equipo de investigadores ha demostrado que el cerebro humano también tiene el poder de la magnetorrecepción. Los detalles del estudio fueron publicados en eNeuro.

"No hemos perdido, como especie, el sistema sensorial magnético que tenían nuestros ancestros [hace millones de años]", dijo el profesor Joseph Kirschvink, líder de la investigación del Instituto de Tecnología de California. "Somos parte de la biosfera magnética de la Tierra".

El experimento

Para lograr llegar a este descubrimiento, el equipo construyó una jaula de Faraday de seis lados, cuyas paredes estaban hechas de aluminio para proteger la instalación de cualquier tipo de interferencia electromagnética externa. Además, sus paredes contenían bobinas cuadradas a través de las cuales pasaban corrientes para producir campos magnéticos de aproximadamente la misma intensidad que el de la Tierra.


C. Bickel

En el video del famoso youtuber Derek Muller del canal Veritasium, se puede apreciar cómo se coloca una especie de gorro con 64 electrodos que monitorearan la actividad eléctrica de su cerebro. Específicamente, los electrodos se encargarán de identificar variaciones en las señales alfa provenientes de su cabeza a través de un electroencefalograma (EEG).

El objetivo es saber si un campo magnético en rotación puede causar que la amplitud de las ondas alfa disminuya. Esto sería un claro indicador que su cerebro es sensible a los campos magnéticos como el de la Tierra.

Durante el experimento, el equipo rotó el campo magnético dentro de la jaula de manera horaria y antihoraria. En otras oportunidades solo lo dejaban fijo, de manera que Derek solo estaba expuesto al campo magnético de la Tierra. Él no estaba enterado de cómo el equipo decidía variar este campo.


Captura de pantalla / Veritasium

Los resultados

El equipo recopiló los resultados de 34 participantes adultos y descubrieron que algunas personas eran más sensibles a los cambios y también dependía si el campo se rotaba en sentido antihorario y horario o se dejaba fijo. En algunos casos la amplitud de las ondas alfa decaía hasta en un 50%.

Kirschvink dijo que las respuestas son similares a que el cerebro se “está volviendo loco”. Además, agregó que significa que los humanos deben ser capaces de detectar tales cambios, aunque la fuerza de la respuesta varió enormemente entre los participantes.

Shin Shimojo, profesor de Neurociencia y Psicología Experimental en Caltech, concluye nuestros cerebros tienen la habilidad de percibir los cambios en campos magnéticos; sin embargo, agrega que este sentido es implícito y subliminal. “Es una parte no consciente de nuestro cerebro”.

Una habilidad de nuestros ancestros

El equipo además sugiere que no es teóricamente imposible que nuestros ancestros hayan utilizado esta habilidad para la navegación. Incluso las personas de nuestros tiempos podrían tenerla, por lo que este estudio abre las puertas para descubrir cómo podríamos traer este sentido a nuestra parte consciente y cómo podríamos potenciarla para usarla.

Entonces, si teníamos esta habilidad, ¿por qué la perdimos? Shimojo sugiere, como primera opción, que los seres humanos del mundo moderno dejaron de necesitarla por alguna razón. Además, el profesor también agrega que “estamos tan rodeados y expuestos a intensos campos magnéticos creados artificialmente”, como el que producen los auriculares o máquinas de resonancia magnética, que ya perdimos esa habilidad.

Aclaraciones

El estudio en cuestión no sugiere, de ninguna manera, que los campos magnéticos tienen una influencia especial en ti: no curan enfermedades, no te hacen más inteligente ni puedes comunicarte telepáticamente con alguien.

Los estudios del cerebro mejoran cada vez más gracias al constante avance de la tecnología. Hace unos días nos enteramos de cómo la actividad cerebral de los actores cambia cuando entran en personaje. E incluso como este órgano cambia de forma cuando aprendemos algo.

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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