Posible tratamiento para la infertilidad: nace un macaco a partir de tejido testicular congelado

Hembra del macaco Grady a la edad de dos semanas. El nació como resultado de la fertilización con esperma obtenida del tejido del escroto congelado de un macho inmaduro. Después de que el macho alcanzó la pubertad, se le implantó su propio tejido congelado y se obtuvo un esperma viable.
A.Fayomi et al. / Science, 2019

Los científicos han logrado obtener una cría sana a partir de espermatozoides obtenidos del tejido de los testículos de un mono Rhesus macho prepúber, según Science. Las muestras del tejido fueron enviadas para la crioconservación, y después de un tiempo las descongelaron y las trasplantaron al mismo macho. Después de que alcanzó la pubertad, le cortaron nuevamente el tejido del testículo trasplantado, sacaron esperma y lo usaron para la fertilización in vitro. Los autores del estudio creen que esta técnica ayudará a restaurar la fertilidad de los hombres que la perdieron en la infancia durante un tratamiento de cáncer.

La quimioterapia y la radioterapia para el tratamiento de enfermedades malignas pueden llevar al agotamiento de las espermatogonias, que se encuentran en los testículos y que después de la maduración se convierten en espermatozoides. Estos tratamientos llevan a la infertilidad.

Los hombres adultos, antes de ser tratados, pueden dar su esperma para la crioconservación y luego usarlo para la fertilización in vitro. Los varones antes de la pubertad no tienen esta posibilidad ya que aún no han producido esperma. Además, más del 80% de los niños que fueron tratados por cáncer sobreviven, pero el 30% de ellos se vuelven infértiles en la edad adulta.

El experimento 

Ahora, médicos estadounidenses y canadienses bajo el liderazgo de Kyle Orwig de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh decidieron modelar en un mono Rhesus a un paciente de cáncer que quedó estéril luego del tratamiento.

Los científicos castraron cinco machos prepúber (primero extrajeron un testículo y, después de 5-7 meses, el segundo), les tomaron muestras del tejido testícular y los enviaron a la crioconservación. Después de un tiempo (de cinco horas a cinco meses), descongelaron las muestras las trasplantaron a los mismos machos, debajo de la piel en la parte posterior y en el escroto.

Después de la segunda castración, una parte del tejido testicular se dejó como control y se trasplantó sin una crioconservación previa. En total, se transplantaron 39 muestras de tejido a los macacos, frescos y después de la congelación criogénica.

De 8 a 12 meses después del trasplante del tejido testicular a los machos, y después de que alcanzaron la pubertad, se les extrajo el tejido trasplantado maduro. Los científicos registraron la restauración de la espermatogénesis en todas las muestras, pero solo se pudo obtener esperma de 32 (82%). Esperma viable se encontró en 26 muestras (66,7%).

Los autores del estudio seleccionaron una de las muestras que se sometieron a la crioconservación para la inseminación artificial. Los espermatozoides fertilizaron 138 óvulos, y 16 de ellos se desarrollaron en el blastocisto (la etapa inicial del desarrollo del embrión). Se trasplantaron 11 blastocistos a monas Rhesus, después de lo cual una de ellas quedó embarazada y dio a luz a un bebé sano, una hembra, que creció normalmente y se desarrolló durante seis meses (los científicos evaluaron su comportamiento y habilidades sociales tres y seis meses después del nacimiento).

Posible tratamiento para la infertilidad 

"Al nacer Grady (así llamaron a la cría) demostramos que es posible crioconservar el tejido de los testículos inmaduros y luego usarlo para restablecer la fertilidad en la edad adulta", dice el líder del estudio Kyle Orwig.

Los científicos enfatizan que trasplantaron tejido de testículo a animales castrados, ya que otros investigadores utilizaron esta técnica. Para probar cómo el tejido se arraiga en el organismo de los macacos ordinarios, se necesitan experimentos adicionales.

Además, los autores creen que la aplicación de esta técnica será limitada. Se tomarán muestras de tejido antes del inicio del tratamiento, y si la persona tuvo cáncer (por ejemplo, linfoma, leucemia o cáncer de testículo) que se metastatizó en los testículos, no será posible utilizar dicho tejido para el trasplante. Sin embargo, este método lo pueden usar los hombres que se sometieron a un trasplante de médula ósea durante la infancia durante el tratamiento de enfermedades benignas de la sangre (por ejemplo, beta-talasemia) o sufrieron formas de cáncer que no me dieron metástasis.

Por otro lado, ovejas, que han sido inseminadas con el esperma más antiguo existente, han tenido descendencia, según un comunicado de prensa de la Universidad de Sydney. Según los científicos, el semen almacenado a -196 grados centígrados durante 50 años y las muestras congeladas recientemente tuvieron una eficacia similar.
 

María Cervantes 
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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