El trabajo nocturno aumenta el riesgo de sufrir aborto espontáneo

Gustav Klimt, “Esperanza II”, fragmento (1907–1908)
MoMA

Trabajar en un turno de noche dos o más veces en el transcurso de una semana durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto involuntario durante la próxima semana. Asi lo descubrieron científicos daneses que analizaron el curso del embarazo de 22.774 mujeres. El riesgo de aborto espontáneo al trabajar en turno noche aumenta después de la octava semana de embarazo, anotaron los autores del artículo en Occupational & Environmental Medicine.

La salud de un niño recién nacido depende en gran medida de cómo procedió el embarazo de su madre. A una mujer embarazada no se le recomienda fumar, usar alcohol y tomar drogas debido al alto riesgo de muerte fetal o la aparición de problemas de salud en el bebé recién nacido. También hay riesgos menos obvios: la muerte fetal tardía recientemente se ha asociado con el sueño prolongado de la madre, y el abuso de cafeína aumenta el riesgo de que el niño tenga sobrepeso.

Durante el embarazo, por lo tanto, se recomienda a una mujer que cambie sustancialmente sus hábitos diarios. Lo mismo se aplica al trabajo: las leyes de muchos países estipulan que una mujer embarazada tiene derechos adicionales. No obstante, muchas mujeres mantienen su horario de trabajo hasta el inicio de la licencia de maternidad unas semanas antes del parto, a veces continúan trabajando incluso en el turno de la noche.

Los turnos nocturnos 

Ahora los científicos bajo el liderazgo de Luise Moelenberg Begtrup del Hospital en Bispieberg y Frederiksberg (Copenhague) analizaron datos sobre 22.774 mujeres registradas en la institución médica cuyos embarazos se produjeron de 2007 a 2013.

A las 3-21 semanas de embarazo, el 44% de las participantes trabajó, al menos un turno de noche (en el estudio, el turno de noche, según las leyes danesas, se consideró el trabajo durante al menos tres horas desde la medianoche hasta las cinco de la mañana).

Los investigadores también tuvieron en cuenta algunas de las variables secundarias: índice de masa corporal, edad, nivel socioeconómico, cantidad de trabajo durante el día y las horas de la noche, tabaquismo, etc. Además, para evaluar la dureza del trabajo, los científicos analizaron información sobre el empleo de las mujeres durante el embarazo.

El aborto involuntario total ocurrió en 1.889 mujeres. Los científicos han descubierto que después de la octava semana de embarazo, el riesgo de aborto espontáneo aumenta en un 56% (el índice de riesgo es de 1.32) si una mujer había ido a trabajar por la noche al menos dos veces una semana antes. El riesgo aumentó en relación al número de turnos nocturnos. Los autores concluyen que el trabajo nocturno en el embarazo temprano puede ser un factor importante que aumenta el riesgo de aborto espontáneo.

En 2018, un estudio de investigadores estadounidenses encontró que las personas que prefieren quedarse despiertos hasta tarde parecen tener un mayor riesgo de morir a una temprana edad.


María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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