¿La inteligencia artificial podrá reemplazar a los políticos?

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Ríos de tinta han corrido y siguen corriendo en torno al futuro de la humanidad y la incidencia que la inteligencia artificial va a tener en el porvenir de la especie. A corto plazo, muchos expertos se muestran a favor del impulso de la inteligencia artificial para facilitar la vida de las personas y poder llegar así más lejos y más rápido a aquellos destinos que, a día de hoy, son inalcanzables para el cerebro humano.

En el otro lado, tenemos a los detractores que consideran que los robots pueden ser contraproducentes para los intereses de los seres humanos. Uno de los argumentos más esgrimidos desde este sector es que a corto plazo, los robots destruirían una gran cantidad de trabajos creando unas bolsas de desempleo absolutamente insostenibles. Generalmente, se considera que los primeros en caer serán los puestos de baja cualificación. Sin embargo, las expectativas y predicciones están siendo rápidamente sobrepasadas y ya constituyen una realidad los robots que trabajan como agentes de bolsa, cuidadores sociales, escritores o... ¿políticos?

Políticos robóticos serían más justos

Una de las características fundamentales de la inteligencia artificial es su capacidad de reinventarse y de aprender de una manera autónoma y automática como se explica en este artículo de Ionos. Teniendo en cuenta este principio y la velocidad a la que son capaces de hacerlo, las posibilidades a las que pueden llegar los robots son prácticamente ilimitadas. Los cargos políticos que tampoco gozan de una popularidad desmesurada en el momento actual, podrían tener que empezar a aflojarse el nudo de la corbata y limpiarse el sudor de la frente según una información que afirma que 1 de cada 4 europeos (la encuesta se realizó en Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, Países Bajos, Irlanda y Portugal) estarían a favor de conceder potestad política a una forma de inteligencia inorgánica. ¿Las ventajas? La principal sería su incapacidad para corromperse y que tomen decisiones simplemente basadas en parámetros “justos”. Si nos ceñimos a Alemania, Países Bajos y Reino Unido el porcentaje asciende a 1 de cada 3.

El inestable panorama político actual ha generado un desencanto social a nivel global. Eventos como el Brexit o el triunfo del controvertido Donald Trump en las últimas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos han dado mucho que pensar últimamente y la inteligencia artificial no se ha topado aún con ningún muro insalvable. Ya sea en labores frías, estadísticas y calculadoras, o en el ámbito del arte, el futuro lejano de hace una década ya ha llegado y plantea un panorama lleno de retos e incógnitas. La era actual viene marcada por un cambio constante y a una velocidad vertiginosa: El Watergate, el caso Lewinsky o más cercano, el caso de los GAL. ¿Podrían tener estos escándalos políticos históricos los días contados?

 

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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