México: descubrimiento del Templo Mayor apuntan a la elusiva tumba de emperador Azteca

Flickr

Un equipo de arqueólogos mexicanos ha encontrado los restos de un jaguar sacrificial y un niño de nueve años en las excavaciones del Templo Mayor del complejo de templos aztecas en México.  Junto con los restos, los arqueólogos encontraron un rico inventario, que incluía joyas y cuchillos de obsidiana.

Según lo comentado a Reuters por el jefe de la expedición, Leonardo López Lujan del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los nuevos hallazgos son inusuales y pueden indicar que el entierro del gobernante supremo azteca - tlatoani (el "emperador") se encuentra cerca.

El Templo Mayor se encuentra en el corazón de la moderna ciudad de México, junto a la Plaza del Zócalo. El complejo de aproximadamente 16 hectáreas se construyó entre 1325 y 1502 como el centro de culto de la ciudad azteca de Tenochtitlán. Antes de que los españoles lo destruyeran en 1521, consistía en una doble pirámide (El Templo Principal) y templos más pequeños dedicados a Huitzilopochtli y el dios de la lluvia, Tlaloc. Dentro del complejo había varios edificios y un espacioso patio.

El Templo Mayor ha sido excavado desde 1978. Durante los primeros años, la expedición fue dirigida por Eduardo Matos Moctezuma, quien convirtió el complejo en uno de los atractivos turísticos más importantes no solo de la capital, sino de todo México.

El entierro imperial

Desde 2007, la excavación ha sido dirigida por Leonardo López Lujan, un estudiante de Matos Moctezuma, quien ya ha estado en el centro de atención de la prensa debido a algunos descubrimientos sorprendentes, que parecen indicar la cercanía del "entierro imperial". Por ejemplo, en 2009-2010, López Lujan investigó los entierros rituales de águilas y perros y se convenció de que estaban cerca los restos de Ahlitzotl, el poderoso gobernante de los aztecas, que murió en 1502.

Una plataforma ritual redonda con los restos de un jaguar y un niño se encontró cerca del Templo de Huitzilopochtli, ubicado en el territorio del complejo del Templo Mayor. El esqueleto del jaguar yacía en un gran recipiente de piedra, aproximadamente en el centro de la plataforma. Cerca de los restos del animal, había un disco de madera con el emblema de Huitzilopochtli, el santo patrón de los aztecas, y el dios del sol y la guerra.

El jaguar estaba cubierto con una capa de conchas, trozos de coral y estrellas de mar. También quedaron restos de la espátula rosada, un ave grande de la familia ibis, con un plumaje rosado que se parece a un flamenco. En los mitos aztecas, las espátulas acompañan a los guerreros y gobernantes muertos al inframundo.

Hasta ahora, los científicos han logrado extraer solo una décima parte del contenido del recipiente de piedra, donde encontraron los restos de un jaguar. Elizabeth Hill Boone, profesora de la Universidad de Tulane (Louisiana), cree que el jaguar podría simbolizar la destreza militar de Tlatoani Auisotl. "Tal vez en este contenedor esté el propio Auisotl", dijo Boone en una entrevista con Reuters.

Los restos del niño fueron decorados con un disco de madera con el logo de Huitzilopochtli, un collar de jade y alas de huesos de halcón. Es casi seguro que al niño y al jaguar les sacaron el corazón, pero los científicos aún tienen que aclarar esto. Además del contenedor y los restos, también había pequeñas cajas con cuchillos de obsidiana y palos de copal, una resina de árbol fosilizada, preciada por los sacerdotes aztecas en la plataforma ritual.

Las obras en el área de una plataforma ritual redonda durarán varios meses más. Leonardo López Lujan cuenta con nuevos descubrimientos y espera encontrar el entierro del "emperador" azteca, que fue mencionado repetidamente en las fuentes del siglo XVI. Hasta ahora, los arqueólogos nunca han podido detectar tal entierro.

En ocasiones, los desastres naturales ayudan a los arqueólogos durante las excavaciones; por ejemplo, en 2017, se produjo un terremoto de magnitud 7.1 en México. Al estudiar el daño causado por el terremoto, los arqueólogos descubrieron un antiguo templo azteca, escondido en la pirámide de Theopanzolko.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org”.  

 

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.