¿A un paso del trasplante de cabeza? científicos anuncian el éxito del empalme de la médula espinal en perros

Secciones histológicas del tejido medular.
SNI

Los autores del proyecto para trasplantar una cabeza humana a un cuerpo donante, el neurocirujano italiano Sergio Canavero y su homólogo chino, Xiaoping Ren, dijeron que en un experimento con perros, pudieron restaurar en gran medida la función de la médula espinal transectada utilizando polietilenglicol, sustancia que pretenden usar para la "fusión" de la médula espinal durante un futuro trasplante de cabeza. Un artículo sobre los resultados del experimento fue publicado en la revista Surgical Neurology International, donde tanto Canavero como Ren son editores adjuntos en la sección Head and Spinal Cord Transplantation.

Canavero publicó un artículo que describe el trasplante de cabeza de una persona paralizada a un cuerpo sano tan pronto como en 2013. La clave para resolver este problema, en su opinión, es el polietilenglicol, que, en condiciones de laboratorio, demostró la capacidad de "pegar" membranas celulares dañadas. Era esta sustancia la que se suponía ayudaba a restaurar una médula espinal cortada.

Luego, en 2016, el proyecto colaborativo internacional HEAVEN/GEMINI creado por Canavero informó el éxito de los experimentos para restaurar la función de la médula espinal dañada en animales. Los autores publicaron videos de ratones, ratas y perros en varias etapas de recuperación. En noviembre de 2017, el mismo grupo ensayó un trasplante de cabeza en cadáveres humanos en la Universidad de Medicina de Harbin.

El nuevo experimento 

En el nuevo artículo Canavero, Ren y sus colegas informaron sobre un experimento con 12 perros beagle. A todos los animales se les cortó la médula espinal al nivel de la décima vértebra torácica. Luego, a siete de estos perros les inyectaron inmediatamente dos mililitros de polietilenglicol en el área de corte; y a cinco (al grupo de control), la misma cantidad de solución salina al 0,5%.

Después de dos y cuatro semanas, así como después de 180 días, todos los animales fueron sometidos a resonancia magnética y tomografía por tensor de difusión (con su ayuda se visualizan las fibras nerviosas). Seis meses después de la operación, todos los animales (excepto dos del grupo de control) fueron sacrificados. Se cortó un fragmento de la médula espinal de cada uno de ellos, dos centímetros más alto y dos centímetros más bajo que la incisión, para el examen histológico.

SNI

Antes y después de la operación, los animales fueron evaluados en la escala de movilidad BBB de 20 puntos. Antes de la operación, todos los perros tenían la puntuación más alta en esta escala: 19. Después de seis meses, murieron dos perros del grupo de control y uno del grupo experimental. En el grupo de control, los tres animales restantes dos tenían 4 y uno 5 en esta escala. En el grupo experimental, dos perros se recuperaron casi a su nivel anterior (18 puntos), uno tenía 12, dos tenían 10 y otro tenía 7.

Según los autores, la tomografía mostró la recuperación de la médula espinal del grupo experimental de animales, en contraste con el de control, donde se conservó el corte. Los estudios histológicos también mostraron una "diferencia dramática" entre los dos grupos. Los autores afirman que tanto los estudios histológicos como tomográficos confirman el efecto positivo del polietilenglicol en las células y su efecto en la reparación de las fibras nerviosas.
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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