El posible animal más antiguo jamás encontrado se vuelve aún más misterioso

Wikimedia Commons 

En 1946, un grupo de investigadores descubrió los fósiles de una extraña criatura de hace 558 millones de años, que tenía forma ovalada con segmentos tipo costillas y de más de un metro de longitud. Ahora, una investigación publicada en Nature Ecology and Evolution, sugiere que el curioso animal llamado Dickinsonia, ni siquiera podría haber tenido esa forma.

Según los científicos de la Universidad Nacional de Australia (ANU), el fósil que tenemos actualmente puede ser simplemente el "esqueleto" del Dickinsonia. O, debido que estos organismos técnicamente no tenían esqueletos, una descripción de su tejido más resistente.

"Ahora sabemos que lo que estamos viendo es la impresión de un suave esqueleto orgánico que pudo haber estado en cualquier parte del cuerpo de Dickinsonia", dice el autor principal Ilya Bobrovskiy, biogeoquímica de la ANU. "Lo que estamos viendo podría ser una parte del fondo de Dickinsonia, el interior de su cuerpo o parte de su espalda", añade.

El descubrimiento abre aún más posibilidades sobre el aspecto que podrían tener estas antiguas criaturas marinas. "Estas criaturas de cuerpo blando que vivieron hace 558 millones de años en el lecho marino podrían, en principio, tener boca y estómago, órganos que muchos paleontólogos sostienen que surgieron durante el período cámbrico decenas de millones de años después", explica Bobrovskiy.

No podemos juzgar un animal por su fósil

El género Dickinsonia es parte de un curioso grupo de formas de vida conocidas como la biota ediacarana. Y Bobrovsky su equipo fueron los primeros en mirar más allá de su mera apariencia. El año pasado analizaron las moléculas dentro de estos restos, y el equipo se topó con colesterol: moléculas de grasa que se consideran distintivas de la vida animal y aún más evidencia de que Dickinsonia son los primeros ancestros animales.

Ahora, su nueva investigación podría ir incluso más allá. El científico analizó las propiedades físicas del sedimento de piedra caliza y descubrió por primera vez cómo es que estos fósiles permanecieron tan bien conservados durante miles de millones de años.

A pesar de que Dickinsonia no tiene esqueletos o conchas duras, resulta que tienen diferentes tipos de tejido, algunos de los cuales son más difíciles de degradar. Para tener una idea de cómo se formó la huella, el equipo uso hielo para imitar lo que le sucedería a un organismo consistente de diferentes tipos de tejido y que se degradaba lentamente.

La parte superior del hielo era más fuerte y más duradera, y la parte del medio tenía una lámina de cartón corrugado para representar el tejido más resistente. "Cuando el hielo se derritió, fue reemplazado por un sedimento desde abajo, lo que creó una impresión de bajo relieve negativo", escriben los autores. "La lámina de cartón fue empujada hasta la parte superior del yeso, formando una impresión de sus corrugaciones en la arena que lo rodea".

En otras palabras, cuando el modelo comenzó a decaer, el sedimento más suave a su alrededor llenó gradualmente los huecos, creando un molde de los restos de cartón. Por eso, la idea de que Dickinsonia tenía múltiples tipos de tejido, algunos de los cuales se degradaron más lentamente que otros, sugiere que estas criaturas eran mucho más complejas de lo que pensábamos, agregando aún más evidencia a la idea de que son el animal más antiguo conocido del mundo.

"Imagina que nunca has visto a un ser humano, nunca has visto un dinosaurio o un pájaro", dijo Bobrovskiy al Sydney Morning Herald. "De la misma manera que nunca hemos visto otros organismos que se parezcan a las criaturas ediacaranas [significa que] tenemos tantas dificultades como los alienígenas tendrían con la reconstrucción de dinosaurios", añadió el investigador dejando en claro que no podemos juzgar un organismo por su fósil.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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