Medio siglo de observaciones confirmó el crecimiento de la contaminación plástica en el Atlántico Norte

Ostle et al. Nature Communications, 2019

La cantidad de plástico atascado en el instrumento de Registro Continuo de Plancton (RCP) que los biólogos marinos utilizan para analizar la composición de los microorganismos, ha aumentado desde la década de 1950; y desde 2000 ha crecido en un orden de magnitud en comparación con la década anterior. El estudio fue publicado en la revista Nature Communications.

El programa británico de Registro Continuo de Plancton (CPR) es uno de los programas de investigación marina más longevos de la historia. Iniciado en 1931, y conservando los métodos de muestreo y análisis desde 1948, ofrece una serie continua de datos de los últimos 70 años. La RCP en sí misma es una herramienta para muestrear plancton, a una profundidad de 7 - 10 metros. Desde 1957, la RCP ha cubierto más de 6.5 millones de millas náuticas (12 millones de kilómetros) en el Atlántico norte y en los mares aledaños.

Diagrama de la herramienta de RCP SAHFOS CPR / Wikimedia Commons 

Además del plancton, el interés científico se extiende a los desechos en forma de redes y equipos abandonados, fragmentos de plástico, etc., objetos que entran constantemente en la herramienta muestreo y por lo tanto, también quedan registrados por la RCP. La primera bolsa de plástico se registró en 1965: se descubrió un total de 15 paquetes completos. Se cuenta con una serie única e invaluable de datos sobre la contaminación plástica en el Atlántico Norte desde 1957 hasta 2016.

Clare Ostle, de la British Marine Biological Association y sus colegas, analizaron esta información para comprender cómo ha cambiado el nivel de contaminación plástica del océano en el pasado y en este siglo. Estudios anteriores realizados por el mismo autor demostraron que el número de partículas microplásticas de menos de 5 mm de tamaño aumentó significativamente de 1960-1970 a 1980-1990, pero no fue posible mostrar una tendencia significativa adicional.

Ahora el grupo retomó la investigación, pero analizando los datos sobre los fragmentos de plástico grandes. En particular, pudieron demostrar que la cantidad de residuos de origen natural (como las algas o la madera), no cambió significativamente durante ese lapso, mientras que la cantidad de plástico grande si aumentó. La mayor parte de toda la macroplastía ocurre en el sur del Mar del Norte. Los científicos especulan que en esta década la cantidad de plástico cambiará ligeramente en comparación con la anterior.


La cantidad de desechos grandes atrapados en la RCP Ostle et al.
Comunicaciones de la naturaleza, 2019

Según los autores, este es el primer estudio en el que fue posible mostrar un aumento significativo en la cantidad de plástico en aguas abiertas desde la década de 1990. Este incremento es consistente con el crecimiento exponencial de la producción de plástico en el mundo: en la actualidad, la humanidad produce alrededor de 400 millones de toneladas de plástico por año. Mientras que el procesamiento de reciclado involucra menos del 20%, el resto del plástico ingresa indefectiblemente al medio ambiente.

El daño ecológico no discrimina ni se limita a fronteras (plástico en excrementos también fueron detectados) Por otro lado, si bien aún los autores no analizaron a fondo los microplásticos, sugieren que son producto de la destrucción de fragmentos más grandes, con lo que su número también sigue en aumento.

La presencia de plástico en los oceános ya se abrió paso a todos los niveles de vida, alterando directamente las cadena alimenticias, lo que se conoce como plastisfera. Científicos coreanos descubrieron anteriormente una alta concentración del mismo en la sal que consumimos. La amenza ambiental más grande nos está nutriendo de nuestra propia medicina.  
 

Sofía Dottori Fontanarrosa
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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