Jesucristo: 5 supuestas pruebas de su existencia que resultaron ser falsas

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La mayoría de los académicos coinciden en que el personaje histórico de Jesús de Nazaret existió. Nació aproximadamente en el año 4 antes de la Era Común (EC), predicó en la antigua provincia romana de Judea (actual Israel), y tuvo una muerte violenta. Todos ellos basan sus conclusiones en relatos de la época, tanto cristianos como no cristianos.

Sin embargo, existen reliquias que funcionan como “pruebas” para algunos creyentes de la iglesia católica. Entre las supuestas evidencias se encuentran un manto pintado, pedazos de madera y una decena de clavos con los que supuestamente se acabó con la vida del nazareno. A continuación, repasaremos las 5 supuestas pruebas que ya han sido debatidas.

El manto de Turín

La reliquia cristiana más famosa de todas es el Manto Sagrado de Turín, una manta de lino con el que supuestamente se envolvió el cuerpo del Cristo una vez muerto y que a raíz de eso tiene marcada su figura. La sábana está ubicada en una catedral de Turín, Italia (de ahí el nombre) y cada año miles de peregrinos llegan a visitarla.

El Sudario de Turín es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión.
Wikimedia Commons

Sin embargo, el famoso manto es técnicamente falso. La datación por radiocarbono del sudario reveló que no se remonta a la época de Cristo, sino al siglo XIV, cuando, curiosamente, apareció por primera vez en el registro histórico. En un documento escrito en 1390, el obispo Pierre d'Arcis de Francia afirmó que la imagen de Jesús en la tela estaba "pintada astutamente", un hecho "atestiguado por el artista que la pintó".

La corona de espinas

La mitología cristiana sostiene que los ejecutores de Jesús le colocaron una corona de espina a modo de burla por su supuesta divinidad. Muchos cristianos creen que la mencionada corona todavía existe actualmente, aunque en piezas esparcidas por toda Europa. Por ejemplo, una corona casi completa se encuentra en la recientemente quemada catedral de Notre Dame en París.

La historia documentada de la Corona de espinas de Notre Dame se remonta al menos a 16 siglos, una procedencia impresionante, pero no se remonta al 30 d. C. Además, como señala Nickell, la corona de Notre Dame es un anillo de cepillo, y no de espinas como señalan las escrituras.


Supuesta corona de espinas recientemente salvada de la Catedral de Notre Dame
Wikimedia Commons
 

 

Los santos clavos de Cristo

En un documental de 2011 llamado "Los clavos de la cruz", que se emitió en History Channel, la cineasta Simcha Jacobovici contó la historia de dos clavos presuntamente descubiertos en una tumba de 2.000 años en Jerusalén. La cineasta presentó evidencia circunstancial que parece sugerir que las reliquias oxidadas una vez clavaron a Jesús en la cruz.

Sin embargo, una investigación de Reuters entrevistó expertos y académicos quienes descartaron el caso por descabellado y lo calificaron como un truco publicitario. Este, además, no es el primer caso de su tipo. En 1911, el erudito litúrgico inglés Herbert Thurston contó todos los claves sagrados y encontró que había 30 de ellos desperdigados por Europa, cuando se supone que solo se usaron tres o cuatro.

Maderas de la cruz

Al igual que con los clavos, existen demasiadas “astillas de madera de la Cruz" desperdigadas por Europa. “No hay una abadía tan pobre como para no tener una muestra. En algunos lugares, hay grandes fragmentos, como en la Capilla Sagrada de París, en Poitiers y en Roma, donde se dice que se hizo un crucifijo de buen tamaño” comentó el teólogo del siglo XVI Juan Calvino. “En resumen, si todas las piezas que se pueden encontrar se juntaran, harían un gran cargamento. Sin embargo, el Evangelio testifica que un solo hombre fue capaz de llevarlo", explicó.

Los códices de plomo

En 2011 se hicieron públicos 70 libros de metal supuestamente descubiertos en una cueva en Jordania, que parecían ser los primeros documentos cristianos. Los llamados “Códices de plomo de Jordania” fueron considerados por algunos como el descubrimiento más importante en la historia arqueológica.

Algunos cristianos tomaron los libros como prueba de la existencia real de Jesús, porque una página mostraba una imagen de él y porque un fragmento de un texto decía "Caminaré en rectitud". Pero los códices principales son falsos, una mezcla de dialectos anacrónicos e imágenes prestadas que se forjaron en los últimos 50 años.


Algunos cristianos tomaron los libros como prueba de la existencia real de Jesús.

"La imagen que dicen es que Cristo es el dios del sol, Helios, de una moneda que vino de la isla de Rodas", dijo a la prensa el arqueólogo de Oxford, Peter Thonemann. "También hay algunas inscripciones sin sentido en hebreo y griego". El principal erudito que había estado respaldando su autenticidad se reveló más tarde como un pensador marginal sin credenciales reales.

Aunque no se puede asegurar que todos los casos mencionados fueron fabricados con la intención de sorprender a los creyentes, sí es común que personas inescrupulosas engañen a creyentes. El caso más conocido en los últimos meses es el de la supuesta momia de Nazca.
 

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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