La tragedia de los pingüinos emperador y los tres años consecutivos de la muerte de sus crías tendrían un culpable

Denis Luyten / Wikimedia Commons

En los últimos tres años, la segunda mayor colonia de pingüinos emperador de la Tierra no logra evitar la muerte de sus crías, reportó Antarctic ScienceLos científicos apuntan a la temprana fusión del hielo, inciada tras la más feróz de las versiones de El Niño de los últimos 60 años. Asimismo, fallas en la reproducción empujaron a las aves a migrar a una colonia vecina, cuyo número creció en más de un 1000%. 

Los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) son los únicos pingüinos que se reproducen en el invierno antártico. La hembra pone un huevo en mayo o principios de junio, lo transfiere al macho para su incubación, y parte al mar durante dos meses. Todo este tiempo, el macho calienta el huevo con el pliegue de grasa de su estómago. Durante este lapso, las aves adultas se congregan en una multitud densa, para calentarse y protegerse colectivamente del viento, que puede alcanzar velocidades de hasta 200 km/hora. 

Aproximadamente dos meses después, el polluelo eclosiona y la madre regresa con una reserva de peces en el estómago. Los padres calientan y alimentan a los polluelos alternadamente, y entre los 45 y 50 días posteriores los pollitos permanecen en una especie de "jardín de infantes" mientras ambos padres cazan. A principios de noviembre, la pelusa de los polluelo comienza a ser reemplazada por el plumaje de la pubertad, proceso que se extiende otros dos meses. Finalmente, hacia diciembre - enero, los jóvenes abandonan la colonia y comienzan su vida adulta.

La segunda colonia más grande de la Antártida 

La colonia de pingüinos emperador en Halley Bay (Antártida Occidental), era la segunda más grande del continente blanco. Se encuentra en el extremo norte de la plataforma de hielo de Brunt. Los científicos de la cercana Base Halley observaron las aves periódicamente, desde 1956 a 2012. Según sus estimaciones, el número de la colonia fue de 14 a 23 mil pares (aproximadamente 6.5 a 8.5 % la población mundial).

Los pingüinos se alimentaron en la plataforma de aguas poco profundas cerca de la colonia y al norte del Glaciar Brunt durante la polinia de verano. Aunque la polinia siempre existió, la capa de hielo que la rodeaba no se derritía hasta diciembre (el comienzo del verano antártico), y con frecuencia permanecía en el verano. Presumiblemente, esto influyó en la ubicación de la colonia donde se criaba a los polluelos.

Ahora, Peter Fretwell y Philip Trathan del British Antarctic Survey, observaron la colonia en Halley Bay. Estudiaron imágenes de alta resolución (30-50 cm) tomadas por WorldView2 y WorldView3 en 2009 - 2018, lo que permitió estimar el número de aves. Y para obtener una imagen general del estado de la plataforma costera, los científicos analizaron las imágenes tomadas por los satélites Sentinel 1, Sentinel 2 y Landsat 8.

Resultó que en 2016 - 2018, los polluelos de la colonia prácticamente no sobrevivieron y su número disminuyó considerablemente. En 2016 y 2017, el hielo costero comenzó a romperse demasiado pronto (octubre-noviembre), cuando los pollitos aún permanecían en en la orilla del "jardín de infantes", muriendo inevitablemente. Los resultados de las imágenes satelitales confirmadas y las observaciones en tierra. 

En 2018, en el sitio de la colonia, los científicos descubrieron en el hielo costero junto a la polinia, varios cientos de pingüinos adultos y otras miles de aves más. En sí, los pingüinos emperador no crían polluelos cerca de la costa, donde el hielo puede romperse repentinamente. Por lo que los investigadores no pudieron determinar si las aves ya no estaban tratando de incubar, o si todos sus polluelos ya habían muerto.


La condición del hielo marino en la bahía de Halley en 2015-2018.
Peter T. Fretwell, Philip N. Trathan / Antarctic Science, 2019

Al mismo tiempo, los investigadores registraron un fuerte incremento en el número de la colonia de pingüinos vecina, ubicada a 55 km al sur de la colonia en Halley Bay. Si en 2015 habían aproximadamente 1.280 pares, entonces en 2016 ya había 5.315 pares, y en 2018 aldedor de 14.600 pares: 1000% más que en el 2015.

Un claro sospechoso

Los investigadores relacionan este catastrófico fracaso de tres años de cría y la migración a una colonia cercana con el hecho de que el hielo costero de la plataforma de Brunt comenzó a agrietarse muy temprano para la temporada 2016-2017, cuando los polluelos no pudieron sobrevivir en el agua. 

A su vez, en el 2015 el estado del hielo se deterioró considerablemente tras las más fuertes corrientes de El Niño registradas en los últimos 60 años. El fenómeno conocido también como "Oscilación del Sur" refiere al calentamiento de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial, con un impacto climatológico directo. Al mismo tiempo, se observaron algunos de los valores más altos de la Oscilación Antártica: en Septiembre de 2016, la presión atmosférica promedio fue la más baja de los últimos 30 años, y la velocidad promedio del viento fue la más alta en ese mismo lapso. Claramanete, los fuertes vientos también pueden afectar la supervivencia de los polluelos.

A pesar de la carencia de pruebas que sobre una conexión existente entre El Niño y la Oscilación Antártica alta, los investigadores sugieren que sí existe un vínculo entre el cambio climático y la incapacidad de criar polluelos. “Es imposible decir si los cambios en el estado del hielo marino en la Bahía de Halley están relacionados con el cambio climático. Pero anteriormente, no registramos una incapacidad completa para criar pollos con éxito en este lugar ", declaró Philip Trathan. Teniendo en cuenta el nivel de incertidumbre ambiental, los modelos publicados predicen una fuerte caída en el número de pingüinos emperadores para fines de este siglo: del 50 al 70%.

Afortunadamente, exite un rincón en el lado occidental de la Península Antártica que aún no se vió afectada por el cambio climático. En las Islas Danger, la supercolonia de pingüinos Adelaida supera el millón y medio de individuos. La lejanía de las islas, las traicioneras aguas que las rodean y el grueso hielo marino, son los guardianes de éste tesoro faunístico geográfico.

 

Sofía Dottori Fontanarrosa
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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