La actividad humana afecta la salud de los pinzones de Darwin en las Islas Galápagos

Pixabay

Un grupo de investigadores liderados por la Universidad de Connecticut (EE.UU.), mediante un análisis de microbiota intestinal, determinó que la actividad humana daña la salud de los pinzones de Darwin. El estudio fue publicado la semana pasada en la revista Molecular Ecology.

Los pinzones de Darwin son grupo de especies diferentes de aves, estrechamente relacionadas. Todas las variedades miden entre 10 y 20 cm, las diferencias más destacables entre especies son el tamaño y forma del pico. Deben su nombre al naturalista Charles Darwin, quien las descubrió en su viaje en el Beagle. Actualmente se sabe que 17 especies habitan las Islas Galápagos y una más se desarrolla en la Isla Coco en Costa Rica.

Las islas Galápagos son un archipiélago situado en el océano Pacífico a 972 km de la costa de Ecuador. Su estructura se compone de 19 islas y alrededor de 215 islotes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978 por la Unesco. Su mayor fuente de ingresos es el turismo, se estima que recibe 200 mil millones de turistas al año.

En los últimos 30 años, la población de la isla de Santa Cruz, ha alcanzado más de 15.000 habitantes, en mayor parte por el turismo. Esta zona es un claro ejemplo de la influencia de la actividad humana en los ecosistemas.

El análisis

El estudio comparó la microbiota intestinal de dos especies de pinzones de Darwin, pinzones terrestres pequeños (Geospiza fuliginosa) y pinzones terrestres medios (Geospiza fortis), distribuidos en sitios con y sin presencia humana, donde los ejemplares prefieren alimentos procesados y naturales, respectivamente. 

Los especialistas se basaron en la dieta de 100 ejemplares de ambas especies. Los pájaros que habitan zonas con mayor presencia humana comúnmente ingieren comida basura. Mientras que los que se desarrollan en un hábitat sin presencia humana se alimentan de insumos naturales.  

Los resultados mostraron que existe una mayor diversidad de bacterias intestinales en los ejemplares que circulan en sitios con presencia humana. Además, la morfología y características físicas varían en función de los alimentos. Estas aves son de mayor tamaño y comprenden una cantidad más alta de grasa corporal. Son entre 6 % y 13 % más pesadas que las que habitan lugares con menor influencia humana.

Aunque no se conoce el impacto a gran escala que esto pueda traer, de acuerdo con Agencia Sinc, la autora principal del estudio, Sarah Knutie , estima que, debido a la microbiota intestinal influye en el sistema inmunológico, las hembras estarían expuestas a un virus invasor conocido como Philornis downsi. Además que los ejemplares que ingieren basura tendrían una respuesta diferente ante el virus, lo que podría derivar en extinciones regionales.
 

Yasmin Agustín
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
N+1, ciencia que suma.

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