Una app para dejar de fumar asegura haber cambiado la actividad cerebral de sus usuarios

PxHere 

Científicos estadounidenses desarrollaron una aplicación para la adicción al tabaco, basada en prácticas de atención plena, y encontraron que su uso reduce la actividad de la corteza cingulada posterior en respuesta a los incentivos asociados con fumar. Esto, a su vez, también predice el éxito en romper el hábito, según la revista Neuropsychopharmacology.

Una persona que deja de fumar puede verse tentada por cosas relacionadas con fumar: amigos, beber, etc. Desde el punto de vista del trabajo del cerebro, tal estado se explica por el trabajo de la corteza cingulada posterior, una parte de la red del modo pasivo del cerebro, cuya actividad incrementada se asocia con la fijación en ciertos pensamientos obsesivos y dependencias, que a menudo son activadas por un cierto disparador. Por otro lado, también se ha observado que la actividad de esta área disminuye durante la meditación, así como en un estado de concentración en una tarea externa determinada.

La nueva app

En el nuevo trabajo, los científicos dirigidos por Amy Janes de la Escuela de Medicina de Harvard decidieron probar la efectividad del cese de las prácticas de fumar basadas en la conciencia. Para hacer esto, desarrollaron una aplicación, cuyos usuarios necesitan diariamente “comunicarse con su adicción” por unos minutos y evaluar cómo estos u otros factores desencadenantes realmente hacen que quieran fumar.

Para probar la efectividad de la aplicación, los desarrolladores realizaron un estudio, al que asistieron 67 fumadores que querían dejar de fumar. Se dividieron en dos grupos: 33 participantes necesitaron usar la nueva app, y otros 34 usaron la aplicación QuitGuide desarrollada por el US National Instituto de Oncología.

Al comienzo del experimento, se monitorizó la corteza cingulada de los participantes utilizando la resonancia magnética (FMRI) cuando observaban factores desencadenantes relacionados con el hábito de fumar. Por ejemplo, se les mostró a los participantes, imágenes de personas que fumaban y personas sin cigarrillos como condición de control. El mismo experimento se repitió un mes después de comenzar a usar la aplicación.

Una sutil relación

Los científicos no pudieron detectar la relación entre el grupo (control experimental o activo) y el número de casos en que se eliminó la dependencia o una disminución en la actividad de la corteza cingulada posterior en respuesta a los incentivos asociados con el hábito de fumar.

Al mismo tiempo, el grupo que realizó prácticas de concienciación, experimentó una disminución en el número de cigarrillos (p = 0.02) con una disminución en la actividad de la corteza cingulada posterior en respuesta a un estímulo asociado con el hábito de fumar.

Los autores del trabajo, por lo tanto, llegaron a la conclusión de que los practicantes de la conciencia, por un lado, se vieron ayudados en su esfuerzo a dejar de fumar; y por otro, reducen la actividad de la corteza cingulada posterior, es decir, reducen la respuesta del fumador al estímulo asociado al mal hábito.

También es interesante que las prácticas más efectivas fueran en el grupo de mujeres, por lo que en el futuro los científicos planean enfocarse en ellas. Pero, es importante mencionar que los autores también señalan una serie de limitaciones de su trabajo, como un tiempo de observación comparativamente corto y el estudio de una sola área del cerebro.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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