México y España deben parar: el cultivo de pulpos es una pésima idea

 

Mantener reservas alimentarias ha beneficiado profundamente a la humanidad. Pero a diferencia de las vacas y ovejas, los pulpos (un animal cuyo cultivo se está poniendo de moda) no serían buenos candidatos para ser criados en granjas. 

Esto es lo que piensa un grupo de científicos, según lo manifestado en un ensayo publicado en Issues in Science and Technology. Para ellos, los pulpos nunca deberían ser criados en granjas, no solo por su inteligencia, sino también por el daño ambiental que ocasionarían tales granjas. 

 

Crianza compleja

A la fecha, en el mundo ha sido complicado criar a estos animales. Pese a las dificultades, México ha sido pionero en la crianza industrial de pulpos, un producto bastante atractivo en la alta cocina alrededor del mundo. España, Japón y China siguen de cerca sus pasos. La crianza de pulpos ha sido estudiada por más de medio siglo, y recién en la actualidad se están viendo frutos. 

Actualmente, la demanda global de pulpos está al alza, con precios subiendo debido a la baja oferta. La tendencia se mantendría hacia el resto del 2019. 

A menudo, el rendimiento de cazar pulpos salvajes es variable, lo que a su vez resulta en una oferta inestable. De ahí pensar en hacer granjas para producirlos de forma permanente. Alrededor del mundo se realizan pruebas para hacer las granjas una realidad aún más sólida, incluyendo pruebas de modificación genética para acelerar la acuacultura de estos cefalópodos. 

Por todo ello, científicos, filósofos y psiquiatras han alertado que se podrían producir algunas consecuencias ambientales indeseables a partir de esta práctica. 

 

Un cultivo realmente contaminador

 Los impactos incluirían contaminación por nitrógeno y fósforo a partir de los residuos animales, mestizaje, diseminación de enfermedades y pérdidas de habitats. 

Pero el punto medioambiental más preocupante tiene que ver con la dieta del pulpo. Como la mayoría de animales acuáticos, los pulpos son carnívoros, y necesitan proteínas de peces y grasa en sus dietas. Y los pulpos bebes solo se alimentan de comida viva, que tendría que venir desde algún lugar.

Esto, para los investigadores, sería una presión adicional para peces salvajes e invertebrados para volverse alimento de los pulpos en cautiverio. Un tercio de toda la pesca mundial es destinada a alimentar a otros animales, y la mitad de esto va a la acuicultura. Esto reduciría la seguridad alimentaria de los propios humanos. 

 

Psicología del pulpo

Esto, sin contar lo cruel que sería mantener a los pulpos en “fábricas” de ellos mismos. En los acuarios, estos animales son conocidos por su inteligencia y capacidad de resolver problemas. A menudo se les da juguetes para evitar que se aburran. Pueden abrir jarras, reconocer individuos humanos, e incluso escapar de acuarios cuando están hartos de ellos.

En cautiverio, los pulpos además muestran comportamientos extraños, como canibalismo, o comer las puntas de sus propios tentáculos (algo que podría resultar en una terrible infección). Sin estimulación, los pulpos pueden sentirse frustrados y aburridos. 

 

 

Daniel Meza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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