Tus deseos de tener un perro se deben a que estás genéticamente predispuesto a ello

John Wick / movieweb.com

 

Científicos suecos han descubierto que el deseo de tener un perro se debe a factores genéticos en más de la mitad de los casos. Según Scientific Reports, en el futuro este descubrimiento posiblemente permita entender cómo nuestra genética influyó en el proceso de domesticación de perros. También podríamos hallar explicaciones científicas de cómo los perros afectan nuestras vidas.

Los perros fueron algunos de los primeros animales domesticados por los humanos. Las pruebas arqueológicas muestran que los hombres primitivos coexistían con los perros hace más de 15 mil años. Luego han pasado de guardianes y cazadores a compañeros, familiares o ayudantes, como perros guía.  Además, los estudios han demostrado que los perros cambian nuestra vida, puesto que ellos que los aman son más saludables, tanto física como psíquicamente.

 

Variedades genéticas

Hasta el momento no había teoría que pudiera explicar nuestro interés en los perros y el deseo de tenerlos. Por eso científicos de la Universidad de Uppsala, bajo la dirección de Tove Fall, decidieron averiguar si nuestra pasión por esas mascotas se basa en factores genéticos. Su estudio se basa en los datos de 35,035 pares de gemelos y mellizos nacidos en Suecia desde 1926 hasta 1996. Puesto que vivían al mismo tiempo y tenían las mismas condiciones, se considera que todas las diferencias entre ellos dependen de variedades genéticas. Además, es bastante sencillo mostrar la influencia de los genes en este ejemplo, ya que los gemelos tienen un 100 por ciento de genes comunes, y los mellizos un 50 por ciento, igual que todos otros hermanos.    

Además, los científicos recopilaron información sobre la presencia de perros en familias de participantes, es decir, si su familia tenía uno en el pasado o lo tiene ahora. Resultó que la tendencia de tener esa mascota se debe a genética en un 57 por ciento de los casos para mujeres y en un 51 por ciento para hombres. Al mismo tiempo, otros factores ambientales les afectaron solo en la adultez temprana, y sus efectos fueron mínimos. 

 

Aún se desconocen genes involucrados

Es la primera vez que el deseo de tener un perro se explica genéticamente en la mayoría de los casos. Aunque todavía no hay ninguna información particular sobre genes que están involucrados en este proceso, es posible que en el futuro cercano esta información pueda contribuir a nuevas investigaciones. Por ejemplo, los científicos podrán estudiar la influencia genética de los hombres en el proceso de domesticación de los perros. Además, podríamos comprender como la presencia de una mascota afecta a nuestra salud. 

En 2017, otros científicos descubrieron que la actitud de un perro, por una parte, depende de su predisposición genética al contacto, y por otra parte, de la influencia de oxitocina. Además, otra investigación mostró que los perros son más propensos a morder no a sus dueños, sino a los extraños y a personas emocionalmente inestables.

 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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