El autismo puede ser diagnosticado mucho más temprano midiendo el nivel de atención del bebé

Pär Nyström et al. / Biological Psychiatry, 2019

Científicos suecos han revelado señales gracias a los cuales podríamos reconocer los trastornos del espectro del autismo en la primera infancia. Según el artículo publicado en la revista Biological Psychiatry, los niños con un trastorno experimentan problemas para llamar la atención de una persona hacia un objeto interesante. Además, reaccionan con menor frecuencia a los intentos similares de otras personas. Teniendo en cuenta estas particularidades, sería posible diagnosticar el autismo de hasta 3 años de edad.

Cuando podemos detectar los primeros señales

Los trastornos del espectro autista son bastante comunes y se diagnostican en casi uno de cada 160 niños. Las causas de su aparición aún no se han explorado plenamente. Por ejemplo, durante un cierto periodo se consideraba que el autismo pudiera ser causado por las vacunas o las actitudes de las madres, pero luego estas dos teorías fueron descartadas. Hoy en día, los científicos están enfocados en los efectos de factores genéticos y el curso de embarazo. 

Se considera que es importante diagnosticar el trastorno y comenzar la terapia de conducta lo antes posible. En su nuevo trabajo los científicos liderados por Per Nyström de la Universidad de Uppsala intentaron encontrar señales que permitirían predecir el desarrollo del autismo a través de una función cognitiva fundamental: la atención.

Los bebés en grupo de riesgo 

El estudio describe 102 bebés de 10 meses, de los cuales 81 niños estaban en un grupo de riesgo de trastorno autístico, es decir, uno de sus hermanos ya fue diagnosticado. Para evaluar su nivel de atención hicieron pruebas básicas, en una de las cuales el niño tenía que notar un objeto y llamar la atención de adulto y en la otra, al revés, tenía que prestar atención a una cosa que le mostraron. 

Los investigadores siempre estaban cerca a los padres durante el experimento, y los movimientos de los ojos de bebés se registraron por un rastreador ocular. Durante la primera prueba el científico mostró dos juguetes al niño, observando si él podía captar el movimiento de mirada del investigador. En la segunda las lámparas que estaban detrás del científico se encendían y se apagaban por turnos. En este caso el investigador fingió que no las veía, por eso el bebé tenía que llamar su atención sobre este acontecimiento. 

Luego, cuando todos las participantes ya tenían tres años, los investigadores recopilaron la información sobre su condición. Resultó que 22 bebés de los 81 previamente incluidos en un grupo de riesgo fueron diagnosticados con trastorno autístico. A los diez meses estos niños fueron menos predispuestos a actividades que implican la atención conjunta. Al mismo tiempo, la forma en que el niño respondió a la distribución de la atención en la primera prueba no se asoció tanto con el riesgo de trastorno. Sin embargo, su reacción era diferente, puesto que los bebés del grupo de riesgo respondían con menos frecuencia. 

Los autores del estudio llegaron a la conclusión de que los médicos pueden usar la atención conjunta como un indicador importante del desarrollo de bebé y su capacidad para comunicarse. En caso que no muestren tanto atención, es posible que tengan un trastorno autista. N+1 ha escrito sobre los trastornos del espectro del autismo en su material dedicado al Día mundial del autismo que se celebra cada 2 de abril. 
 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, tecnología que sumawww.nmas1.org”.

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.