La reproducción sexual podría haber evolucionado como una forma de protección contra el cáncer

Wikimedia Commons

Un equipo de biólogos evolutivos ha presentado una nueva hipótesis que explica la prevalencia tan amplia de la reproducción sexual entre los eucariotas. Según un ensayo publicado en PLOS Biology, la reproducción mediante el aislamiento de un linaje separado de células germinales permitió a los organismos multicelulares evitar la transmisión de células malignas.

La gran mayoría de las especies de organismos eucarióticos utilizan la reproducción sexual, aunque es mucho más lenta y consume más energía que la reproducción vegetativa (por ejemplo, mediante la división). Tratando de explicar este fenómeno, los investigadores propusieron una serie de hipótesis según las cuales la reproducción sexual es beneficiosa en un contexto evolutivo. Por ejemplo, la reproducción sexual, en la que se produce la mezcla de alelos (variantes genéticas), proporciona nuevas variantes, y pueden ser útiles en condiciones ambientales cambiantes y para resistir patógenos. Además, la mezcla de los alelos previene la acumulación de mutaciones dañinas en una serie de generaciones.

Sin embargo, las hipótesis de la diversidad genética explican bien la preservación de la reproducción sexual para aquellas especies que pueden reproducirse con la participación de células germinales y vegetativamente. Pero los organismos más complejos (por ejemplo, los mamíferos) conservaron la capacidad solo para la reproducción sexual.

Libre de células tramposas 

Ahora, investigadores de la Universidad francesa de Montpellier y de la Universidad de Tasmania han propuesto una nueva hipótesis que se basa en las células cancerosas. Los organismos multicelulares pueden verse como una comunidad de líneas celulares que necesitan vivir juntas, compartiendo responsabilidades a través de la especialización. Sin embargo, como resultado de las mutaciones, ciertas líneas se convierten en "tramposas" que usan recursos comunes para su propia reproducción incontrolada.

Con la reproducción asexual, estas células probablemente se transmitirían a la descendencia, y tarde o temprano destruirán su propia especie. Al mismo tiempo, la transición a la reproducción sexual le da al cuerpo la oportunidad de "comenzar de cero" y convertirse en una comunidad multicelular libre de tales "tramposos".

Para apoyar su hipótesis, los autores señalan que los organismos multicelulares que utilizan activamente la propagación vegetativa han desarrollado mecanismos especiales de protección contra las células malignas. Por ejemplo, las plantas no tienen cáncer, pero la estructura de un organismo vegetal, que incluye una pared celular rígida y una transferencia celular limitada entre diferentes partes, no contribuye por sí misma al desarrollo de líneas malignas. Algunos animales que dependen de la reproducción asexual son altamente resistentes a los mutágenos y, por lo tanto, a la oncogénesis.

Las células malignas no solo pueden parasitar el organismo del que se originaron, sino que también pueden transferirse de un individuo a otro. El ejemplo más conocido de un cáncer contagioso es la hinchazón facial de un demonio de Tasmania, que se transmite por mordeduras. Además, el cáncer infeccioso afecta a los perros y un tipo de moluscos bivalvos.
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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