Estas dos nuevas especies de ratas filipinas prefieren la comida ‘orgánica’ a las golosinas

A la izquierda: Rhynchomys mingan. A la derecha: Rhynchomys labo.

Velizar Simeonovski / Field Museum

 

Zoólogos descubrieron dos nuevas especies endémicas de la isla filipina de Luzón, revela un estudio publicado en el Journal of Mammology. Las musarañas Rhynchomys labo y Rhynchomys mingan viven en las montañas de la isla y se diferencian de otras especies por el color y la longitud de la piel, así como por la estructura de su hocico. Es curioso que, a diferencia de sus parientes, prefieren las lombrices de tierra a todas los dulces que les gustan a otras ratas, como la mantequilla de maní y el coco seco.

Las musarañas Rhynchomys pertenecen al género de los roedores y se encuentran solo en la isla filipina de Luzón. Viven en las montañas en las alturas de hasta dos mil quinientos metros. Son muy similares a las musarañas, que pertenecen a los insectívoros, y también comen insectos y lombrices de tierra. Esos últimos les gustan hasta tal punto que hacen caso omiso de una variedad de otros dulces que prefieren otras ratas. 

 

Ratas de dieta saludable

Hasta el momento, los investigadores han identificado cuatro tipos de Rhynchomys, cada uno de los cuales vive en las montañas numerosas de la isla. Sin embargo, los estudios de campo realizados a fines de los años 2000 mostraron que hay dos especies más, que habitan en el monte Labo y el monte Mingan. Los zoólogos estadounidenses y filipinos, liderados por Eric A. Rickart del Museo de Historia Natural en Utah, las estudiaron y describieron. 

Las nuevas especies de ratas recibieron sus nombres científico  por las montañas que habitan, Rhynchomys labo y Rhynchomys mingan. R. labo vive a una altura de hasta 1,4 kilómetros. Se diferencian de otros roedores por su color marrón y características particulares del hocico. También tienen una cola más corta. Son de tamaño medio en comparación con otras musarañas, algo alrededor de 17,5 centímetros. R. mingan es un poco más grande, normalmente de 18,6 centímetros. En comparación con otras especies, tienen una piel más corta y una estructura diferente del hocico, puesto que tienen la mandíbula más grande. 

Según el autor principal del estudio, Eric A. Rickart, estamos ante especies bastante extrañas. El científico dice que saltan en sus patas traseras como si fueran canguros. Además añade que tienen caras largas y frágiles casi sin muelas y piel muy corta y  densa, como un peluche.

Recientemente, en la misma isla de Luzón encontraron los restos de una especie totalmente nueva de humanos. Los representantes de esta extinta especie llamada Homo luzonensis, vivieron hace más de 50 mil años. 

 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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