El Holocausto ocasionó una pérdida de volumen en la materia gris en los sobrevivientes

Los niños supervivientes en el campo de concentración Auschwitz. La foto fue tomada durante la liberación del campo por las tropas soviéticas.
United States Holocaust Memorial Museum, courtesy of Belarusian State Archive of Documentary Film and Photography

 

Científicos checos encontraron una reducción de volúmen de la materia gris en el cerebro de las víctimas sobrevivientes del Holocausto. Cuando compararon los datos con los de sus compañeros, encontraron diferencias en áreas del cerebro asociadas con el trabajo de la memoria, el aprendizaje, la motivación y las emociones. Para los presos que tenían más de 12 años al momento de salir del campo de concentración este efecto fue más pronunciado que para los que tenían menos de 12 años. Los científicos presentaron los resultados de su estudio en un artículo publicado en EurekAlert.

 

La tragedia del Holocausto

Según varias estimaciones, durante la Segunda Guerra Mundial, entre 15 y 20 millones de personas fueron encerradas en 42,000 campos de concentración y guetos, y alrededor de tres millones de ellos murieron. Algunos de los prisioneros fueron asesinados en cámaras de gas, mientras que otros fueron mantenidos como esclavos, obligados a hacer un trabajo duro diariamente. Muchos de los presos murieron de hambre, y los experimentos médicos realizados por los nazis también a menudo terminaron en la muerte.

Por supuesto, la reclusión en el campo de concentración afectó a la salud mental y física de los prisioneros sobrevivientes. El neurofisiólogo checo Ivan Rektor de la Universidad Masaryk y sus colegas decidieron verificar si ese estrés severo influyó en la estructura cerebral de los sobrevivientes del Holocausto. 

Los niños liberados de un campo de concentración 
Wikicommons

 

Cómo el cerebro reacciona al estrés 

Los científicos estudiaron las resonancias magnéticas de cerebro de 46 sobrevivientes del Holocausto, cuya edad promedio en el momento de la prueba fue de 79.5 años. El grupo experimental fue dividido en dos partes, según la edad en el momento de la liberación en 1945, mayores y menores de 12 años. El grupo de control incluyó a 28 personas, entre las que no había ningún prisionero de campos de concentración. La edad promedio de los participantes del grupo de control fue de 80 años.

Resultó que los ex prisioneros de los campos de concentración tenían menos sustancia gris en varias partes del cerebro. En particular, la cantidad de materia gris disminuyó en:
— la corteza orbitofrontal, responsable del aprendizaje; — el cortex del cíngulo anterior, asociado con los procesos de toma de decisiones, la memoria y la atención; 
— la corteza insular, responsable de la formación y el procesamiento de las emociones;
— el  giro frontal superior que sirve para procesar nuestra memoria.

Los científicos revelaron que la disminución más pronunciada en el volumen de sustancia gris se observó en los ex presos que tenían más de 12 años en el momento de su liberación. Es probable que esto se deba al tiempo que pasaron en el campo de concentración o la percepción del estrés experimentado. Estudios anteriores han demostrado que, por ejemplo, el estrés a una edad temprana afecta significativamente la cantidad de materia gris en el cerebro.

 

Genes de sobrevivientes 

Ahora los autores del estudio también están explorando el posible impacto del Holocausto en los hijos y nietos de los prisioneros de los campos de concentración.

Como muestran los resultados preliminares, en los niños de ex presos se debilitan los vínculos entre las partes del cerebro responsables de la memoria y del procesamiento emocional. En el futuro, los científicos planean encontrar en los descendientes de las víctimas del Holocausto los biomarcadores de resiliencia psicológica, o la capacidad de recuperación de las personas ante situaciones adversas. Así los autores quieren comprobar si podemos heredar esa resiliencia.

En nuestro material "Cuando la ciencia trabaja al servicio del mal" explicábamos como la medicina resultó ser una disciplina que fue culpable de muchos de los horrores del nazismo y del Holocausto.
 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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