A esa cacatúa le gusta bailar tanto que hasta creó su propia coreografía [VIDEO]

Irena Schulz

 

Un cacatúa galerita llamada Snowball inventó por su propia cuenta 16 movimientos de baile y los aprendió a sincronizar al ritmo de la música. Según el artículo publicado por neurocientíficos en la revista Current Biology, el ave baila espontáneamente, así como los humanos. Es más, cuando toca la misma canción varias veces, su danza resulta ser más bien variada.

Esa especie de cacatúas (Cacatua galerita) vive en Australia y en algunas islas de Oceanía e Indonesia. Habitan en los bosques subtropicales y tropicales, pero se adaptan fácilmente a la vida cerca de las viviendas humanas y también moran en ciudades. En cautividad esas aves pueden vivir más de 70 años. Cacatua galerita se divide en cuatro subespecies, cada una de las cuales tiene su propio hábitat.

 

Los bailes espontáneos de Snowball

A finales de la década de 2000, científicos averiguaron que la cacatúa galerita puede aprender a bailar, sincronizando los movimientos con el ritmo de la música. En 2007, la dueña de un ave de subespecie Cacatua galerita eleonora, Snowball, publicó un video en YouTube dónde el pájaro grita rítmicamente, levanta sus patas y mueve la cabeza escuchando al éxito de Backstreet Boys "Everybody".

La cacatúa artística llamó la atención de los neurocientíficos, el profesor Aniruddh D. Patel y John R. Iversen del Instituto de Neurociencias de San Diego. Ellos descubrieron que Snowball realmente puede bailar en el ritmo de la música y adaptarse a su aceleración o desaceleración. Según los científicos, los resultados  de su primer estudio mostraron que la sincronización con el ritmo de la música no es una característica exclusivamente humana.

Poco después de la publicación del artículo, la dueña de Snowball Irena Schulz notó que la cacatúa empezó a utilizar nuevos movimientos que no hizo durante el estudio y que nadie le mostró.

Curiosamente, la mujer aseguró a los científicos que no usó ningún premio, como la comida, para que aprendiera a bailar así. Schultz ocasionalmente bailaba con su mascota, pero durante el baile solo sacudió la cabeza y levantó las manos, es decir, solo hizo los movimientos que Snowball ya conocía. Ella sugirió que la cacatúa optó por la diversidad de movimientos en vez de la precisión, puesto que los nuevos elementos de baile no estaban tan bien sincronizados con el ritmo de la música como los anteriores.

Para calcular cuántos movimientos nuevos ha creado Snowball, Patel y sus colegas decidieron estudiar los movimientos del ave nuevamente. Grabaron cómo la cacatúa bailaba con Girls Just Wanna Have Fun de Cindy Loper y Another One Bites the Dust de Queen. Cada canción fue tocada tres veces y durante el experimento la cacatúa bailaba sola.

Analizando los resultados, los científicos identificaron 14 elementos de baile y dos movimientos más complejos cuando el ave intentó a sincronizar dos movimientos de baile. A diferencia de las personas, Snowball no se movía constantemente, sino en las fases cortas que duraban 3-4 segundos. A juzgar por las observaciones personales de su dueña, esos episodios se alargan cuando alguien baila junto con Snowball, pero los investigadores todavía no han comprobado esta afirmación. 

Además, los autores revelaron que los movimientos de la cacatúa nunca se repetían al reporoducir la misma canción varias veces. Eso muestra que Snowball no está ligada a ciertos sonidos de música en particular, sino que baila espontáneamente.

 

Las cacatúas son excelentes músicas 

Los científicos señalan que Snowball no es la primera ave que puede sincronizar el movimiento con el ritmo de la música. Pero todavía  no está claro cómo los pájaros aprenden estos movimientos. Es probable que para que un animal aprenda a sincronizar varios movimientos con música, es necesario que coincidan varias características. Es decir, debe ser capaz de imitar movimientos, combinarlos en una secuencia y reproducir sonidos. Tanto humanos como los loros saben hacerlo.

Otros científicos descubrieron previamente que la cacatúa de palma en el norte de Queensland, Australia, toca la batería e incluso es capaz de fabricar sus propias baquetas para atraer a la hembra.

 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
N+1, ciencia que suma.

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