De agresivos, nada: dos feroces leopardos marinos comparten amistosamente el cadáver de un pingüino rey [VIDEO]

J.Robbins et al. / Polar Biology, 2019

Un equipo de biólogos descubrió que los leopardos marinos, considerados depredadores muy agresivos, comparten los alimentos sin mayor problema. Según la revista Polar Biology, los investigadores registraron tres casos cuando dos animales engullían el cadáver del pingüino rey...y casi no mostraban signos de agresión.

Los científicos sugieren que en temporadas de abundancia el comportamiento amistoso es más beneficioso para la especie. 

 

Cómo interactúan los leopardos marinos

El leopardo marino (Hydrurga leptonyx) es la segunda foca más grande de la Antártida después de los elefantes marinos del sur y se le conoce como el principal depredador del pingüino rey. Los animales se encuentran en toda la Antártida y en las islas cercanas, pero en la parte occidental del continente yace la población la más extensa. También se ha visto leopardos marinos frente a las costas de América del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Se alimentan de peces, krill, pájaros y otras focas. Ellos mismos, a su vez, son cazados solo por orcas y, posiblemente, por elefantes marinos.

Anteriormente, los investigadores creían que los leopardos marinos vivían solos y comunican con otros individuos solo en la temporada de apareamiento. Sin embargo, recientemente descubrieron que estos animales también interactúan entre sí cuando es necesario.

En 2016, los biólogos marinos dirigidos por James Robbins de la Universidad de Plymouth observaron dos grupos de 36 y 24 leopardos marinos que cazaban juntos a pingüinos rey cerca de la isla Georgia del Sur. Además, los científicos registraron tres casos en los que dos focas leopardo (también se les llama así) comieron un pingüino y casi no mostraron agresión durante la cena. Una de estas escenas fue filmada por los documentalistas de Silverback Films.

Los científicos revelaron que en uno de los casos fue un adulto y una foca joven, y en el otro, un par de hembras adultas. El esquema de alimentación fue exactamente la misma. Los leopardos se aferraron del cuerpo del pingüino y comieron unos pedazos por turnos.

 


Dientes de un leopardo marino (imagen superior) comparados con dientes de un perro.
J.Robbins et al. / Polar Biology, 2019; Kreuzschnabel, CC BY-SA 3.0 / Wikimedia Commons

Los leopardos marinos no son tan agresivos como pensábamos 

Los autores del artículo ofrecieron dos explicaciones de tal comportamiento. En primer lugar, es posible que en las condiciones de exceso de comida sea más rentable compartirla con los familiares que luchar por la presa. Es más, existe la posibilidad de que durante el conflicto cualquier otro animal robe la presa abandonada.

En segundo lugar, es probable que las focas rompan la presa en pequeños fragmentos cuando la comen juntos. A diferencia de los depredadores terrestres, los leopardos marinos no tienen dientes especiales para destrozar la carne, ni patas delanteras adaptadas para retener su presa. Sus aletas con garras, casi desaparecidas, no pueden ayudarlos, por lo tanto, para romper el cuerpo tienen que sacudirlo y golpearlo con agua.

 

 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
N+1, ciencia que suma.

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