Este hombre fue enterrado y “vuelto a matar por vampiro” pero en realidad sufría de una enfermedad

Caricatura en el periódico Boston Daily Globe sobre las supersticiones rurales de Rhode Island
Boston Daily Globe / Wikimedia Commons

Genetistas estadounidenses encontraron en Connecticut unos fósiles de un hombre que murió hace 200 años y fue enterrado como si se tratase de un vampiro. De acuerdo al comunicado de prensa en Facebook del Museo Nacional de Salud y Medicina, fue un granjero llamado John Barber que murió en 1826. Tenía tuberculosis, por lo cual fue considerado un vampiro, puesto que en esa época los campesinos de Nueva Inglaterra creían que los enfermos con tuberculosis regresaban después de la muerte y le x|chupaban la vida a sus parientes.

Las supersticiones del siglo XVIII

Los campesinos europeos del siglo XVIII creían que algunos signos ayudaban a identificar a un vampiro chupasangre. Estos supuestos signos podían ser un cadáver con un tórax hinchado, uñas y cabello que crecían después de la muerte, sangre que emana de la boca y otros cambios causados por la descomposición del cuerpo. También se culpó a los vampiros por la muerte de personas durante las epidemias. La gente creía que para detener la epidemia, debían encontrar el vampiro y asesinarlo de cierta manera.

En el este de los Estados Unidos, especialmente en Nueva Inglaterra, esa superstición en el siglo XIX también fue muy fuerte. En el folclore de la zona, los que tenían tuberculosis también se consideraban vampiros. Después de la muerte del enfermo, sus familiares a menudo mostraban signos de infección. Según los campesinos estadounidenses, esto sucedía porque el fallecido regresó y les quitó la vida a sus familiares. Para deshacerse del fantasma, el muerto tenía que ser exhumado para que los familiares quemaran su corazón lleno de sangre o todo el cuerpo.

A principios del siglo XIX se desató el pánico y estuvo asociado con un brote de tuberculosis que comenzó en la zona rural de Nueva Inglaterra: Rhode Island, Vermont y el este de Connecticut. Hubo varios casos de exhumación de restos y se destruyeron cadáveres de personas que murieron por esta enfermedad.

El vampiro de Connecticut 

En 1990 los niños que jugaban en una antigua cantera de arena en la ciudad de Griswold, Connecticut, descubrieron unos restos humanos. Resultó que en los siglos XVIII-XIX ese sitio fue un cementerio familiar de granjeros locales. Allí los arqueólogos encontraron los restos de 29 personas: hombres, mujeres y niños. Después de estudiar los documentos catastrales revelaron que la tierra pertenecía a la familia Walton, que emigró a Connecticut en 1690. En 1750, los miembros de la familia organizaron un cementerio en sus tierras.

El médico Paul Sledzik y el arqueólogo Nicholas Bellantoni, que examinaron ese cementerio, lles llamó la atención los restos de uno de los fallecidos. Se trataba de un hombre de 50 a 55 años de edad con lesiones en las costillas que indicaban que sufrió de tuberculosis u otra infección pulmonar crónica. Su cráneo y fémures cruzados yacían sobre las costillas y la columna vertebral, mientras que las vértebras estaban en desorden. La inscripción "JB-55" hecha en la tapa del ataúd aparentemente indicaba las iniciales y la edad del muerto. 

Los científicos supusieron que el hombre era agricultor. A juzgar por el estado de su esqueleto, realizaba mucho trabajo físico. Tenía una fractura sanada de la clavícula derecha, osteoartritis de la mayoría de las vértebras inferiores y varias articulaciones, incluida la rodilla. Parece que el hombre fue el único enterrado en el cementerio que sufría de tuberculosis, ya que los científicos no encontraron signos de enfermedad pulmonar en los otros restos.

Luego de muerto 

Sin embargo, sus familiares aun así decidieron deshacerse del "vampiro". Según los investigadores, su cuerpo fue exhumado cuando ya había solo un esqueleto. Como ya no había ningún corazón para quemarlo, los familiares aparentemente decidieron "matar al vampiro" arreglando los restos en forma de calavera con huesos cruzados.

Recientemente, especialistas del examen médico de las Fuerzas Armadas de los EE. UU. utilizaron el análisis del cromosoma Y del hombre fallecido y realizaron una búsqueda a través de bases de datos genéticos. Descubrieron que el "vampiro" se llamaba John Barber y murió en 1826. En el futuro, los investigadores intentarán encontrar posibles descendientes o familiares de Barber.

El año pasado, científicos encontraron un entierro "vampiro" del siglo V en Italia. Un niño de 10 años que murió de malaria fue enterrado con una piedra en la boca, probablemente para que no pudiera regresar e infectar a los vivos.
 

Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
N+1, ciencia que suma.

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