El pájaro más ruidoso del mundo suena más fuerte que un avión [VIDEO]

Podos and Cohn-Haft / Current Biology, 2019

Los científicos han descubierto un nuevo récord para el volumen del canto de un ave: el campanero blanco. El timbre de esta ave es 125 decibeles (5 dB más alto que un motor a reacción) y canta casi en la cara de la hembra, la cual tiene que saltar para no perder la audición. El trabajo fue publicado en la revista Current Biology.

En las aves, hay muchas manifestaciones de selección sexual: desde colores llamativos hasta canciones elegantes. Por lo general, los científicos estudian diferentes tipos de canciones y el tono de los machos, pero se presta mucho menos atención al volumen. Hasta ahora, el campeón era un ave paseriforme del Valle del Amazonas llamado piha gritona (Lipaugus vociferans).

Competencia entre primos

Ahora el zoólogo estadounidense Jeffrey Podos, junto con su homólogo brasileño, Mario Cohn-Haft, viajó a los bosques amazónicos para comparar el canto de esta ave con el de su primo el campanero blanco (Procnias albus). Anteriormente ya había habido informes de que el timbre puede ser más fuerte, pero nadie ha confirmado esto experimentalmente.

Los investigadores midieron el volumen del canto de ambos pájaros con un medidor de nivel de sonido. Los resultados para la piha resultaron ser similares a lo que otros científicos publicaron anteriormente: en promedio 106 decibelios, la amplitud máxima del sonido fue 116.

Los investigadores encontraron dos tipos de canciones en el campanero: una canción más común, su amplitud es similar a la de una piha (108 y 116 dB, respectivamente). Pero el segundo, que ocurre aproximadamente una vez de cada seis, suena más fuerte: un promedio de 116 dB y un máximo de 125.

A modo de comparación: el volumen promedio del cortacésped es de 90 dB, y el motor a reacción del avión es 120. Este resultado hace que el timbre de un campanero sea el más fuerte jamás registrado.

Los secretos del ruidoso 

No está claro cómo logra exactamente alcanzar tal volumen. Los científicos creen que el asunto está en la estructura de su aparato oral: el campanero, como muchas aves de la misma familia, tiene una boca muy ancha, lo que les ayuda a comer grandes frutos de los árboles. Esto también contribuye que produzca una canción ruidosa: el pájaro traga una gran cantidad de aire y luego lo expulsa bruscamente.

Si el volumen sirve como decoración y obedece las leyes de selección sexual, entonces debe haber algún tipo de obstáculo que le impida aumentar aún más el volumen. En otras palabras, el dueño de una voz sonora debe sacrificar algo, al igual que los portadores de grandes cuernos sacrifican la maniobrabilidad, y el pavo real se nota desde lejos.

Los científicos han descubierto que el volumen se correlaciona negativamente con la longitud de la señal: las canciones del segundo tipo son más cortas que las canciones del primer tipo en aproximadamente un tercio. Por lo tanto, al aumentar la amplitud, el pájaro reduce sus posibilidades de ser escuchado.

El amor la puede dejar sorda

Además, los investigadores notaron que el timbre masculino a menudo canta su canción del segundo tipo literalmente “en la cara” de la hembra, probablemente para que pueda apreciar completamente su decoración, porque el sonido se desvanece a la distancia (e incluso en el video no es tan impresionante).

La hembra, que está en la misma rama que el macho, generalmente salta antes o después de cantar, a veces hasta varios metros. Sin embargo, según los científicos, el volumen del sonido puede amenazar seriamente su audición, es decir, no solo el macho paga por su decoración hipertrofiada.

Según los autores del artículo, esta es una evidencia inusual de cómo la selección sexual puede afectar no solo al que porta las joyas, sino a quien las recibe, lo que afecta su percepción y reacciones de comportamiento. Es cierto que todavía no sabemos si el ave femenina sufre de discapacidad auditiva.

Anteriormente, los científicos descubrieron que el canto de los pájaros es similar en mecanismo al humano. Además, las aves pudieron sincronizarse en un dúo, y sus trinos calmaron a las ardillas; aparentemente, señalaron la ausencia de un depredador
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org”.

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.