Este casco de VR mejora su realismo al estirarte la piel facial mientras lo usas [VIDEO]

Chi Wang et al. / UIST 2019

Ingenieros taiwaneses crearon un casco de realidad virtual que puede estirar la piel de la cara para transmitir las sensaciones de interactuar con el mundo virtual que lo rodea. Por ejemplo, transmite la sensación de dobleces y golpes en los golpes mientras se conduce una motocicleta, dicen los desarrolladores en un artículo presentado en la conferencia UIST 2019.

La imitación del contacto físico es una de las principales áreas de investigación en el campo de la realidad virtual. El hecho es que, por el momento, los dispositivos en serie son prácticamente incapaces de transmitir la sensación de interactuar con objetos virtuales. En diseños experimentales, los ingenieros utilizan una variedad de principios operativos para simular el contacto físico.

En la cara

Ahora, un equipo de ingenieros dirigidos por Bing-Yu Chen de la Universidad Nacional de Taiwán han creado un casco de realidad virtual que actúa en la cara, no en las manos del usuario, para simular la interacción física.

Los desarrolladores tomaron como base el casco HTC Vive Pro, le fijaron seis actuadores, al final de cada uno de los cuales hay una plataforma redonda, presionada contra la piel. Cada actuador tiene dos motores eléctricos que le permiten cambiar la almohadilla y la piel debajo de ella en dos direcciones.


Componentes del casco 
Chi Wang et al. / UIST 2019

La idea es que al mover las plataformas hacia un lado, el casco puede imitar algunos aspectos de la interacción con el mundo real. Los desarrolladores llevaron a cabo experimentos con voluntarios en los que establecieron las distancias mínimas y los ángulos de desplazamiento que las personas pueden distinguir, y el umbral, por encima del cual los desplazamientos causan molestias significativas.

Para demostrarlo, los desarrolladores crearon tres aplicaciones que muestran diferentes ejemplos de uso de un casco.

En la primera aplicación, el usuario condujo una motocicleta y experimentó varios efectos: el peso del casco, la presión del flujo de aire entrante, la inercia al girar y temblar al conducir irregularidades.

En la segunda demostración, el usuario jugó con bolas de nieve. Cuando una bola de nieve impactaba contra en él, el usuario siente tanto el golpe como la dificultad para abrir los ojos durante un tiempo después de eso.

En una tercera aplicación, los ingenieros demostraron que un casco puede usarse no solo para simular efectos reales, sino también como una interfaz de salida. En esta aplicación, el usuario recorrió un museo virtual y recibió consejos sobre dónde debía girar o mirar, en forma de desplazamientos de piel correspondientes.

Recientemente, hablamos sobre como Google había dejado atrás su programa de visores para realidad virtual, Daydream. El buscador aseguró que la razón de tal decisión se debió a una baja recepción de los dispositivos por parte del público.  
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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