El primer cometa interestelar Borisov tiene una cola tan larga que cabrían 14 Tierras

Pieter van Dokkum et al. 

Astrónomos de la Universidad de Yale que trabajan con uno de los telescopios Keck recibieron una nueva imagen detallada del cometa interestelar 2I/Borisov. Gracias a esto, los científicos pudieron evaluar la longitud de la cola y el núcleo del cometa, según la Universidad de Yale.

El nuevo visitante

El cometa 2I/Borisov fue descubierto en agosto de este año por el astrónomo Gennady Borisov. Posteriormente, se confirmó la suposición de que tenía un origen extrasolar y que era el segundo objeto interestelar conocido después del asteroide 1I/Oumuamua. Borisov se acercará a nuestra estrella el 9 de diciembre y posteriormente pasará por la Tierra el 28 de diciembre de 2019.

Se lanzó una campaña de observación a gran escala con la participación de telescopios terrestres y espaciales, sus resultados nos permitirán comprender la composición y las propiedades de los cometas en otros sistemas planetarios y compararlos con los cuerpos ya estudiados.

Los científicos ya han determinado que el primer cometa interestelar es muy similar a los objetos que tenemos en nuestro sistema solar, y también revelaron el flujo de salida de las moléculas de cianuro desde la superficie del núcleo y estimaron la tasa de pérdida de agua.

Una gigantesca cola

Este último 24 de octubre, los científicos obtuvieron una nueva imagen detallada del cometa Borisov utilizando el instrumento LRIS (espectrómetro de imágenes de baja resolución) instalado en uno de los telescopios Keck de 10 metros.

Los astrónomos pudieron evaluar la longitud de la cola del cometa, claramente visible en la imagen: es de aproximadamente 160 mil kilómetros, que es 14 veces el tamaño de la Tierra. Al mismo tiempo, el núcleo del cometa tiene un ancho de aproximadamente 1.7 kilómetros.

Los astrónomos señalan que, a medida que 2I/Borisov se acerca al Sol, la superficie de su núcleo se calienta cada vez más por la radiación del Sol, lo que conduce a un aumento en la cantidad de gas y polvo fino en el coma, así como a un cambio en su estructura.

Anteriormente, los científicos no podían detectar diferencias notables entre el cometa de Borisov y los cometas del Sistema Solar, y también mostraban su imagen obtenida con el telescopio Hubble.
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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