El virus de la gripe parece reducir las posibilidades que te resfríes… y viceversa

Wikimedia Commons  

Científicos europeos han descubierto que la incidencia de la gripe y el resfriado común se distribuye de manera desigual durante todo el año. Después de analizar más de 44 mil casos de enfermedades respiratorias, llegaron a la conclusión de que los dos virus impiden que se propaguen entre sí. El trabajo fue publicado en PNAS.

Lo que debes saber

Muchos virus y bacterias patógenas pueden asentarse en el tracto respiratorio de una persona, y es lógico suponer que de alguna manera pueden interactuar entre sí, lo que facilita que un vecino capture el cuerpo humano o, por el contrario, compita con él por un lugar y otros recursos.

Por ejemplo, se sabe que las infecciones virales pueden debilitar el sistema inmunitario y preparar el escenario para las bacterianas: por lo tanto, el virus de la gripe “coopera” con la bacteria neumococo.

Todavía no está claro cómo interactúan exactamente los diferentes virus respiratorios, pero los científicos sospechan que el brote de rinovirus retrasó la propagación de la pandemia de influenza A en Europa en 2009.

La investigación

Ahora un equipo de científicos dirigido por Pablo Murcia de la Universidad de Glasgow analizó 44.230 casos de enfermedades respiratorias durante un período de 9 años. Probaron a cada uno de los pacientes en busca de material genético de 11 grupos diferentes de virus, y luego compilaron un modelo que explicaría la interacción entre estos virus dependiendo de la época del año y otros factores.

Los investigadores estaban interesados ​​en la cantidad total de virus respiratorios que sufren las personas durante todo el año. De 2005 a 2013, este número cambió de manera estable: el pico cayó en invierno y el descenso se observó en verano. Solo 2009 fue la excepción: la pandemia de gripe cayó en el verano.

Pero en este punto, la incidencia de otros virus cayó bruscamente, por lo que su número total fue comparable al pico de invierno. Pero incluso mientras se mantiene el número total de virus, la incidencia de cada virus individualmente varía de mes a mes.


Arriba: La prevalencia total de virus respiratorios en 2005-2013. Abajo: ocurrencia relativa de ciertos grupos de virus (rinovirus, virus de influenza A, virus de influenza B, virus sincitial respiratorio, coronavirus, adenovirus, virus de parainfluenza 1-4)
Nickbakhsh et al. / PNAS, 2019

La probabilidad de llevar dos virus

Luego, los científicos trataron de crear un modelo que predeciría la prevalencia de un virus, dependiendo de muchos factores. Estos fueron el sexo y la edad del paciente, la gravedad de su enfermedad (se determinó si el paciente fue observado en la clínica o en el médico de familia), la época del año y la presencia de virus de otros grupos en el cuerpo del paciente.

Usando este enfoque, los investigadores descubrieron que la ocurrencia se correlaciona negativamente con los adenovirus y el virus de la influenza B, así como con el rinovirus y el virus de la influenza A, y positivamente con los virus parainfluenza 1 y 2 y el metaneumovirus con el virus sincitial respiratorio.

Luego, los investigadores analizaron el caso de cada paciente individual y calcularon la probabilidad de que los dos virus se encontraran en el mismo organismo. Para la mayoría de los virus, la probabilidad de infectar a la misma persona se correlacionó positivamente, pero para el rinovirus y el virus de la influenza A, fue estrictamente negativa (p <0.001).

Los resultados

Por lo tanto, los científicos pudieron demostrar que los virus pueden influir en la infección por otros virus, y esto en especial para el virus de la gripe. Todavía no se sabe exactamente cómo se realiza esta influencia. Se puede suponer, que el virus provoca la liberación de un interferón, que combate no solo el primer virus que ingresa al cuerpo, sino también todos los siguientes.

Los investigadores construyeron un modelo en el que, después de la infección con el virus de la influenza, establecieron un breve período de refractariedad durante el cual es imposible una nueva infección con rinovirus. Si este período fue de 2 días, entonces el número de casos de rinovirus disminuyó en un 23%, y en 7 días, en un 61%. Esto nos permite explicar la asincronía de los brotes de estas infecciones durante el año.

Los autores del trabajo señalan que muchas infecciones respiratorias son asintomáticas, por lo que sus estadísticas podrían estar incompletas. Sin embargo, confían en sus datos para ayudar a predecir la dinámica de futuras epidemias de influenza y otras infecciones.
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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