El malicioso sesgo de confirmación tiene su origen en la corteza prefrontal

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Creer que uno está en lo correcto impide que uno evalúe objetivamente la argumentación del otro, si las opiniones difieren; pero permite aceptarla si coinciden. Esto fue descubierto por científicos británicos que realizaron un experimento con fMRI. La razón de este sesgo de confirmación está en la parte posterior de la corteza prefrontal medial, escriben los especialistas en Nature Neuroscience.

Lo que debes saber

La información que una persona recibe diariamente puede confirmar su opinión ya existente sobre cualquier tema, o refutarla. En cualquier caso, una opinión establecida debe actualizarse de alguna manera, lo que requiere cierta flexibilidad en relación con la nueva información.

De hecho, no todo es tan simple, si una persona está suficientemente sesgada sobre un asunto, inconscientemente confirmará (o refutará) su opinión. A menudo en tales situaciones la persona está sujeta a una distorsión cognitiva llamada sesgo de confirmación.

La base psicológica del sesgo de confirmación se ha estudiado bastante bien, pero se sabe poco sobre los mecanismos neuronales que lo subyacen. Para solucionarlo, los científicos bajo el liderazgo de Andreas Kappes de la Universidad de Londres decidieron estudiarlo a detalle.

El estudio

En su experimento, participaron 42 personas, que se dividieron en parejas. Cada uno de ellos pasó una pequeña encuesta para evaluar el valor de los bienes inmuebles: por ejemplo, si la casa que se le mostraba valía menos o más de un millón de dólares.

Después de eso, los participantes fueron colocados en parejas en dos tomógrafos, ubicados uno frente al otro y separados por una pared transparente. Al principio, a cada uno de los dos participantes se le mostró una determinada casa con una tarifa específica, luego una opinión sobre el costo del otro participante (más bajo o más alto) y cuánto dinero le puso.

El dinero era real (de 1 a 60 centavos): sus participantes podían tomarlo después del experimento y recibirlo si su juicio resultaba correcto, es decir, la casa realmente costaba menos o más que la cantidad especificada. De lo contrario, la cantidad indicada se restaría de la final.

Por lo tanto, cada participante podría prestar atención a la opinión del otro o no, y actualizar la tarifa indicada para ganar más o perder menos dinero. Resultó que si un participante veía que el segundo calificaba la casa de la misma manera, entonces estaba más dispuesto (p <0.001) a cambiar su tarifa que si sus opiniones diferían (o si no había información sobre la tarifa del otro).

En otras palabras, los participantes apoyaron más la opinión del otro, si confirmaba la opinión de ellos mismos, y la ignoraban si esta era diferente.

Los resultados

Los datos de fMRI mostraron que, si las opiniones de los dos participantes eran las mismas, el postor tenía una correlación inversa estadísticamente significativa (p <0.001) entre la actividad de la parte posterior de la corteza prefrontal medial y qué tan alta había sido la tasa del segundo participante.

En otras palabras, cuanto más baja es la oferta del socio en el caso de que evalúe el lote de la misma manera, más se activa el área considerada. Si las opiniones diferían, no se registraban cambios en la actividad del lugar.

La corteza prefrontal

La corteza prefrontal, como se sabe, juega un papel importante en la toma de decisiones, y específicamente el área examinada, la parte posterior de la corteza prefrontal medial, se activa cuando se recibe información que puede afectar la decisión después de que ya se haya tomado.

Los autores del trabajo demostraron que la actividad de este sitio es bastante plástica y refleja toda la esencia del sesgo de confirmación: una persona escucha información que confirma una opinión establecida más que una que la contradice.
 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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