La Guerra de la Ciencia II: la razón contra la pasión [OPINIÓN]

El camino de la ciencia
Emir Alzamora / @Alzalva

Por convención solemos identificar a la Edad Moderna como aquella etapa de la historia que le siguió a la época Feudal, y que significó un cambio drástico en la organización social. Como es obvio, la modernidad no inició tras un único evento. No podemos decir que tras la caída de Constantinopla la Modernidad se hizo presente, sino que se trató de un conjunto de fenómenos sociales que generaron un proceso de cambio en los regímenes políticos y en la cosmovisión europea.

En lo concerniente a la comunidad intelectual, en la época Feudal imperó una fuerte creencia en lo sobrenatural, en la superstición, en los dogmas y en la ética derivada de los textos sagrados.

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Tras volver la atención en la humanidad y dejar de lado la revelación divina (renacimiento), la Revolución Científica del siglo XVII proveyó explicaciones novedosas y mucho más convincentes del funcionamiento del mundo que las respuestas halladas en la fe. Así pues, Descartes, Galileo, Copérnico, Harvey y muchos más fueron los padres de la ciencia moderna, mas no críticos activos del pensamiento feudal u oscurantista.

Años más tarde, el conocimiento científico obtenido generaría el deseo de promover la liberación del hombre de la ignorancia y de la tutela de la religión, a través de un proceso de Ilustración, como lo denominó Kant.

La Ilustración y su respuesta

La Ilustración fue el intento organizado de un grupo de filósofos por crear un sistema de pensamiento centrado en la razón que guíe la cultura y la política hacia el progreso y la transformación social. Un claro rumbo hacia la superación del pensamiento feudal o una suerte de llamado hacia la iluminación de las mentes.

Al ubicar la racionalidad como guía (luz) de las actividades humanas, los valores que defendió el movimiento Ilustrado, tales como la libertad y la igualdad, la confianza en el conocimiento científico y el entendimiento natural (o materialista) de la realidad vendrían como consecuencia lógica.

La Ilustración propició una nueva manera de ver el mundo (a través del lente de la ciencia), un conjunto de valores humanistas cosmopolitas y un programa político que sentó las bases de la democracia moderna. Sus más representativos autores serían Voltaire, Diderot, Immanuel Kant, Condorcet y Holbach.  

Como era de esperarse, un programa tan ambicioso como el de la Ilustración provocaría la reacción del sector que se vería afectado de alguna manera por semejantes propuestas de cambio. Esta reacción intelectual sería conocida como la Contra-Ilustración, un movimiento identificado como la escuela de pensamiento romántica. Es importante diferenciar las vertientes que tuvo: el romanticismo artístico, el cual fue fecundo; el romanticismo político, reaccionario; y el romanticismo filosófico, idealista y oscurantista.

Para muchos el romanticismo se inicia con Rousseau, y se afianzó en Alemania. Sus intelectuales sostuvieron la defensa del antiguo régimen tanto como condenaron a la filosofía ilustrada de ser la causante de la decadencia política, la depravación y la corrupción moral; argumentos que se avivaron tras el caos que suscitó la Revolución Francesa en nombre de los ideales Ilustrados. Sus promotores situaron la pasión idealista como un motivo nuevo de vida.

Los representantes de la Contra-Ilustración recurrieron a un lenguaje poco claro para describir sus argumentos antirrealistas (Hamann) y en lo político optaron por el patriotismo y el colectivismo (Herder y Vico), así como a la creación de un “espíritu” del pueblo, presente en las artes, la lengua y las tradiciones (Fichte). El romanticismo fue en sí un movimiento tradicionalista que se opuso a la Ilustración y a sus valores, que por momentos evocó una añoranza de la época medieval y una defensa de sus instituciones.   

Proyecto imperfecto

Naturalmente, el proyecto Ilustrado no fue perfecto, al final de cuentas fue emprendido por hombres. Sus pensadores no estaban alineados en todos los aspectos de que trataron, algunos eran creyentes de la divinidad, otros no; algunos defendieron la educación de las masas, otros creían en la dependencia y guía a la que debían ser sometidas ciertas personas; otros creían en la igualdad solo de las personas libres.

Sin embargo, pese a los defectos de sus gestores, la importancia de este movimiento reside en la aceptación de la razón como el medio de conocimiento más fiable que posee el hombre. La racionalidad nos conduce a sentar los métodos del conocimiento científico, este nos libera de los dogmas y nos invita a reconocer a los seres humanos como iguales, idea que se traduce en un manifiesto progreso del conocimiento y la búsqueda del progreso social. Esa fue la importancia de la Ilustración: sentar las bases racionales de la convivencia y del florecimiento de la humanidad.

En la actualidad queda mucho por hacer y por corregir, aquello es indiscutible, pues cada día aprendemos más de la realidad, motivo por el cual nuestras acciones pueden ser mejor proyectadas. Sin embargo, los intereses políticos oscurantistas siempre han estado presentes y la Contra-Ilustración no fue su único movimiento organizado, como veremos más adelante.

 

 

Piero Gayozzo es Colaborador Especializado del Club N+1 para la Popularización de la Ciencia. Fundó y actualmente es Sub-Director del Instituto de Extrapolítica y Transhumanismo (IET). Escribe sobre la Cuarta Revolución Industrial para el IET y es investigador autodidacta de filosofía de la ciencia y de la tecnología. Llevó estudios de ingeniería industrial en la Universidad de Lima. 

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Piero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá de la profesión académica citada.

Referencias

▶ Berlin, Isaiah. Las raíces del romanticismo. Ed. Taurus. Madrid. 2015.

▶ Berlin, Isaiah. Three critics of the Enlightenment. Ed. Princeton University Press. Princeton y Oxford. 2013.

▶ Vico, Giambattista. Ciencia Nueva.Ed. Tecnos. Madrid. 1995.

▶ Herder, Johann Gottfried. Another Philosophy of History and selected Political Writings. Hackett Publishing Company Inc. Indianapolis. 2004.

▶ Bunge, Mario. Counter-Enlightenment in contemporary social studies. En Challenges to the Enlightenment. Ed. Prometheus Books.Estados Unidos. 1994.

▶ Augusto, Roberto. El Nacionalismo ¡Vaya Timo! Ed. Laetoli. Pamplona. 2012. 

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