Las mascarillas tienen distintos niveles de efectividad de acuerdo al tipo de virus

Wikimedia Commons 

Científicos chinos juntaron pacientes con varios tipos de infecciones virales respiratorias agudas y los hicieron respirar, hablar y toser durante media hora en un dispositivo que analizaba la cantidad de partículas virales en el aire exhalado. La mitad de los sujetos usaban en mascarillas médicas. Resultó que las máscaras pueden ser efectivas, pero no para todos los virus y no para todos los tipos de transmisión. El trabajo fue publicado en Nature Medicine.

Las mascarillas

Una de las razones de la pandemia del nuevo virus SARS-CoV-2 fue su infectividad. Se multiplica no solo en los pulmones durante la neumonía, sino también en el tracto respiratorio superior, desde donde ingresa el aire exhalado por una persona.

Los científicos creen que las partículas de coronavirus pueden propagarse no solo en forma de gotas grandes (más de 5 micras), sino también en forma de aerosol (partículas de menos de 5 micras). Al menos desde el aire en las cámaras donde se encuentran los pacientes con COVID-19, se aislaron ARN virales únicos.

Las mascarillas médicas se consideran una forma confiable de detener la propagación del coronavirus, pero hasta ahora no estaba claro en qué medida son efectivas (incluso contra otras infecciones respiratorias). Además, los científicos escriben continuamente sobre otras formas de transmitir el virus, por ejemplo, a través de la membrana mucosa del ojo, que la máscara no puede evitar.

El experimento

Para determinar con precisión qué tan bien las máscaras hacen frente a la infección, un equipo de investigadores dirigido por Benjamin Cowling de la Universidad de Hong Kong seleccionó a 111 pacientes con diversas infecciones respiratorias. Entre ellos, 54 estaban enfermos con rinovirus, 43 con gripe y otros 17 con coronavirus estacional, un pariente de SARS-CoV-2 (un total de 114, pero tres personas eran portadoras de varios virus simultáneamente).

Los investigadores notaron que los síntomas en los pacientes se manifestaron de manera diferente: en los pacientes con influenza, la temperatura aumentó más a menudo y los pacientes con coronavirus tenían más probabilidades de toser. Como control se utilizó a personas sanas.

A todos los sujetos se les pidió al azar que usaran una máscara o no, y luego se les pidió que respiraran, tosieran y hablaran (si lo deseaban) durante media hora en un aparato especial para recoger el aire exhalado, que el mismo grupo de científicos había desarrollado más temprano.

Luego se condensó el aire y se midió el número de partículas virales. Además, se recogieron raspados de la nariz y la garganta de los pacientes para comparar si la distribución de partículas difiere del lugar de propagación del virus.

Los resultados

Los autores del trabajo notaron que los tres virus se propagan mejor si se multiplican en la nariz. Pero la efectividad de las mascarillas fue diferente en cada caso: no pudieron detener la propagación de los rinovirus ya que tanto las gotas como el aerosol se transmitieron a través de ellas de la misma manera que sin ellas.

Contra el virus de la influenza, las máscaras sí fueron efectivas, pero solo para la ruta de transmisión por goteo. En el caso del coronavirus, las máscaras detuvieron ambas vías de transmisión: goteo y aerosol. El número de partículas virales en la muestra disminuyó en varios órdenes de magnitud.


Carga viral en la nariz y la garganta de los pacientes, así como la cantidad de partículas liberadas en forma de gotas y aerosoles, con y sin máscara. De arriba a abajo: coronavirus estacional, virus de la gripe, rinovirus.
Leung et al. / Nature Medicine, 2020 

Algunas salvedades

Este estudio tiene varias limitaciones. La primera es que no todos los participantes, incluso con diagnósticos confirmados, aislaron partículas virales. Por ejemplo, las gotas con coronavirus exhalaron solo 3 de cada 10 personas, y el aerosol con partículas virales, 4 de 10. Esto limita significativamente la muestra del estudio.


El número de personas infectadas que aislaron partículas virales en la máscara y sin ella
Leung et al. / Nature Medicine, 2020

La segunda limitación es que los pacientes estaban enfermos en diversos grados y mostraban síntomas diferentes. Por ejemplo, no todos tosieron durante los 30 minutos que duró la recolección de aire. Sin embargo, los investigadores escriben que su objetivo era simular condiciones reales de contacto con los pacientes, por lo tanto, obligarlos a toser conscientemente sería una violación de las condiciones.

Finalmente, los científicos no se propusieron medir la infectividad de las partículas virales exhaladas. Por lo tanto, es imposible decir exactamente cuáles son las posibilidades de contraer una infección en una persona al lado de la cual el paciente está enmascarado o sin él. Sin embargo, los autores del trabajo señalan que usar una máscara reduce significativamente estas posibilidades.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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