Los antivacunas tienden a exagerar los efectos de desastres naturales y las enfermedades

Pixabay 

Un equipo de científicos estadounidenses encontró que los antivacunas tienden a exagerar las consecuencias de los eventos negativos. Según el estudio, publicado en Vaccine, las personas que estimaron exageradamente el daño causado por diversas enfermedades, accidentes y desastres a gran escala, también mostraban alto escepticismo con respecto a las vacunas obligatorias.

Los antivacunas

En un momento, el desarrollo de vacunas ayudó a detener varias epidemias importantes como el sarampión (el cual, hasta 1963, mataba alrededor de 2.5 millones de personas cada año). Sin embargo, en todo el mundo la gente sigue enfermando de este mal, al parecer, debido al rechazo sistemático de las vacunas.

El argumento principal de los opositores a las vacunas es el daño que las vacunas supuestamente pueden causar a la salud mental y física de los niños: ellos están convencidos de que la vacuna compleja contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) que se administra a los niños pequeños puede causar autismo.

Los antivacunas basan su posición en los resultados de un estudio con 12 niños, realizado en 1998. Sin embargo, el artículo sobre este estudio fue retirado de la revista Lancet, y luego otras investigaciones refutaron los hallazgos.

Dos estudios

La razón de esta actitud hacia las vacunas puede deberse a peculiaridades del pensamiento: es obvio, por ejemplo, que los opositores a las vacunas en realidad tienden a exagerar el daño que La vacuna puede causar.

Para verificar esto Mark LaCour y Tyler Davis de la Universidad Tecnológica de Texas realizaron dos estudios. En el primero, entrevistaron a 158 voluntarios y se les pidió que nombraran el número aproximado de víctimas de varios eventos y enfermedades comunes. Estos incluían viruela, sífilis, cáncer de mamas, accidentes automovilísticos, suicidios, tornados y rayos.

A partir de la diferencia entre el número real y estimado de víctimas, los científicos han identificado la magnitud del error de cálculo. Resultó que una menor precisión en los cálculos se correlaciona positivamente con el escepticismo de los participantes sobre las vacunas (coeficiente - 0.39, p <0.001). Además, los opositores a la vacunación tienden a exagerar el número de víctimas de los eventos analizados (coeficiente - 0,34, p <0,001).

En el segundo estudio, 109 participantes debían evaluar estadísticas aproximadas no solo de eventos negativos, sino también más neutrales: la cantidad de casas vendidas, las visitas del Papa a los Estados Unidos, los niños nacidos y las bodas celebradas. Los antivacunas también exageraron las estadísticas, pero solo para eventos con consecuencias negativas (coeficiente - 0.2, p = 0.014).

Conclusiones

Los científicos han llegado a la conclusión de que la actitud hacia las vacunas puede estar relacionada con la forma en que una persona se relaciona con eventos con posibles consecuencias negativas. Tal actitud puede generar temores innecesarios sobre las consecuencias de la vacunación, e incluso un mínimo de datos que confirmen tales temores será suficiente.

Para combatir las consecuencias negativas de rechazar las vacunas, los gobiernos de varios países imponen multas a los padres que se niegan a vacunar a sus hijos. Así mismo, las plataformas de redes sociales han comenzado a tomar medidas para evitar la proliferación de tales ideas falsas.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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