¿Recuerdas a Oumuamua? Este modelo explica cuál sería el origen de este objeto interestelar

ESO

Oumuama, el asteroide interestelar de forma alargada, ganó gran popularidad entre finales de 2017 y mediados de 2018. Las redes sociales se llenaron de diversas hipótesis sobre su posible origen: entre ellas incluso habían quienes mencionaban que podría ser producto de una civilización alienígena. Ahora, finalmente, un estudio en la revista Nature Astronomy presenta un modelo que explica la formación de este tipo de objetos.

Oumuamua

Oumuamua fue descubierto el 18 de octubre de 2017 utilizando los telescopios Pan-STARRS en Hawai. Inicialmente, se consideró que era un cometa interestelar: sin embargo, posteriores observaciones con el telescopio VLT en el Observatorio Europeo Austral mostraron que el objeto no tiene signos de cometa, sino de asteroide. 

Posteriormente, se le asignó un nombre: Oumuamua, que significa "mensajero desde lejos" en hawaiano. Un análisis de los datos mostró que el asteroide tiene una forma alargada inusual en forma de cigarro y una velocidad de aproximadamente 26 kilómetros por segundo en relación con el Sol. Además, mostró que se mueve a lo largo de una trayectoria hiperbólica abierta y pronto abandonará el sistema solar.

El modelo

Los astrofísicos Douglas N. C. Lin de la Universidad de California y Yun Zhang de los Observatorios Astronómicos Nacionales de China han desarrollado un modelo para la formación de objetos interestelares similares a Oumuamua. 

Según sus cálculos, los cuerpos parentales para tales objetos pueden ser cometas de período largo de las nubes Oort de pequeñas estrellas de secuencia principal o estrellas enanas blancas, o planetesimales residuales ricos en sustancias volátiles y orbitando tales estrellas. El tamaño de los cuerpos parentales sería de aproximadamente un kilómetro.

Cometas o planetesimales

Cuando los cometas o planetesimales se acercan a la estrella madre a una distancia inferior a 6 × 10 8m, los cuerpos aceleran la rotación, se deforman significativamente y luego son destruidos por las fuerzas de marea de la estrella, produciendo una gran cantidad de fragmentos fuertemente alargados. 

Dichos fragmentos pueden abandonar su sistema estelar y no ser capturados por planetas como Júpiter. En este caso, las superficies de estos fragmentos que consisten en hielo y rocas se calientan intensamente durante el acercamiento a la estrella, lo que conduce a la fusión de silicatos y la formación de una corteza seca y "transformación" de objetos cometarios a asteroides. 

A una profundidad de hasta 3 metros debajo de la superficie de los fragmentos resultantes (Oumuamua), la temperatura puede mantenerse a 28 kelvin, que es suficiente para la sublimación de monóxido de carbono. Al mismo tiempo, el agua y el dióxido de carbono, cuya temperatura de sublimación es más alta, permanecen en forma condensada y a profundidades de 0.1-0.2 y 0.2-0.5 metros, respectivamente.

Los autores señalan que la densidad estimada de los asteroides interestelares es mil veces mayor que la de los cometas interestelares. Esto, sumado a que estos fragmentos cruzan las zonas de habitabilidad de las estrellas, podría ser un factor que apoye la panspermia, hipótesis sobre la aparición de vida en la Tierra como resultado de la introducción de microorganismos con meteoritos desde el espacio exterior, señalan los expertos.

 

Adrian Díaz

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma
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