Los huracanes hicieron que los lagartos desarrollaran almohadillas más grandes en sus dedos

Colin M. Donihue / Washington University in St. Louis, 2020 

Según un estudio publicado en PNAS, los lagartos que viven en áreas donde ocurren huracanes tienen almohadillas más grandes en comparación con sus congéneres que viven en áreas más tranquilas. Según los zoólogos, esta característica probablemente les ayuda a aferrarse a las plantas con más fuerza durante fuertes ráfagas de viento.

La evolución

Los eventos climáticos extremos, como las sequías, olas de frío o huracanes, pueden afectar con bastante fuerza el proceso de selección natural. Sin embargo, los científicos aún no han podido ver si los eventos poco frecuentes, pero a gran escala pueden tener consecuencias evolutivas a largo plazo para las especies.

Hasta la fecha, estos datos existen solo para los pinzones de Galápagos que viven en una pequeña isla aislada: los ornitólogos han descubierto que años de lluvia extrema y sequía afectan la selección natural, pero la alternancia de eventos climáticos puede cambiar su dirección y borrar las tendencias evolutivas durante décadas.

El nuevo estudio

Ahora, zoólogos de la de la Universidad de Washington, dirigido por Colin M. Donihue, han podido mostrar la influencia de los fenómenos meteorológicos extremos en la selección natural utilizando el ejemplo de los lagartos.

En 2017, inmediatamente después de los huracanes Irma y María, un equipo de investigadores de Donihue realizó un estudio detallado de los lagartos anolis iguanoides (Anolis scriptus) que viven en las Islas Turcas y Caicos. Los científicos notaron que los reptiles sobrevivientes tenían dedos más grandes que la población general que vivía en la región antes de los huracanes, pero, sin embargo, la pregunta de si esta selección solucionaría las diferencias fenotípicas permanentes con el tiempo permaneció abierta.

Para averiguarlo, los investigadores volvieron a las Islas Turcas y Caicos 18 meses después y analizaron las poblaciones que viven allí. Las mediciones mostraron que se preservaron los efectos de la selección natural y que las características se transmitieron a generaciones.

Sin embargo, los zoólogos decidieron ir más allá y descubrir si los huracanes tienen consecuencias evolutivas a largo plazo para los lagartos. Para hacer esto, analizaron poblaciones de lagartos (Anolis sagrei) que viven en 12 islas, y luego 188 especies de anolis en general. Compararon estos datos con los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica sobre los huracanes en los últimos 70 años en varias regiones, comenzando desde el Atlántico Norte y terminando en el Pacífico Norte.

Los resultados

Como resultado, el equipo de Donahue pudo confirmar que las especies que viven en regiones “turbulentas” tienen dedos más grandes en las extremidades delanteras y traseras. Los zoólogos creen que esta característica ayuda a los animales a aferrarse mejor a los arbustos y árboles durante los huracanes.

Además, la correlación entre el tamaño de las yemas de los dedos y los eventos climáticos puede explicarse de dos maneras. Por un lado, como se muestra en el ejemplo de los anolis de Islas Turcas y Caicos, la selección natural puede tener consecuencias a largo plazo que no desaparecen durante los períodos de silencio entre huracanes, y por otro lado, los huracanes pueden cambiar el medio ambiente de tal manera. que la presión de elección también cambia y permanece incluso durante períodos de calma.

Hoy, los zoólogos notan que el cambio climático también afecta a los animales. Por ejemplo, los osos Kodiak comenzaron a comer bayas con más frecuencia, y los depredadores del Ártico comenzaron a robar huevos con más frecuencia.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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