MIT: la vida también podría prosperar en planetas dominados por hidrógeno

Imagen referencial/NASA

 

Un equipo de científicos del MIT ha observado en estudios de laboratorio que los microbios pueden sobrevivir y prosperar en atmósferas dominadas por hidrógeno, un ambiente muy diferente al rico en nitrógeno y oxígeno como la nuestra. Los detalles se publicaron en Nature Astronomy.

 

Buscando vida

Cuando buscamos vida, intentamos buscar una similar a la que conocemos: aquella que pueda sobrevivir en condiciones terrestres. Sin embargo, ¿te imaginas que estemos pasando por alto otras circunstancias? Este escenario es el que quiere evitar Sara Seager, profesora de Ciencias Planetarias, Física, Aeronáutica y Astronaútica del MIT.

Seager está mirando más allá de la visión de vida “centrada en la tierra” que tenemos. En ese sentido, pretende lanzar una red más amplia cuando se busca entornos más allá del nuestro que puedan ser habitables.

 

Atmósfera rica en hidrógeno

El hidrógeno es un gas mucho más liviano que el nitrógeno y el oxígeno. Una rica en este elemento podría extenderse mucho más lejos del planeta rocoso. Por lo tanto, podría ser mucho más sencillo de detectar con telescopios potentes, en comparación con los planetas de atmósferas más compactas como la Tierra.

Con ayuda de telescopios de la próxima generación, como el James Webb de la NASA, los astrónomos podrían iniciar la búsqueda de los primeros signos de vida en planetas con atmósferas dominadas por hidrógeno.

"Hay una diversidad de mundos habitables, y hemos confirmado que la vida basada en la Tierra puede sobrevivir en atmósferas ricas en hidrógeno", dice Seager. "Definitivamente deberíamos agregar ese tipo de planetas al menú de opciones cuando pensamos en la vida en otros mundos, y en realidad tratamos de encontrarlo".

 

En el laboratorio

El equipo estudio la viabilidad de dos tipos de microorganismos en un entorno dominado 100% por hidrógeno. Estos fueron la bacteria Escherichia coli (una procariota simple) y la levadura (una eucariota más compleja). Ninguno de los dos había sido estudiado previamente en ambientes con hidrógeno.

De esta manera, el equipo descubrió que ambos presentaban una curva de crecimiento clásica en entornos dominados por hidrógeno. Al comienzo de la prueba, los microbios crecieron rápidamente en número, alimentándose de nutrientes y poblando el cultivo. Finalmente, la cantidad de microbios se estabilizó.  

Seager reconoce que los biólogos no encuentran estos resultados sorprendentes. Esto se debe a que el hidrógeno es un gas inerte y, cómo tal, no es inherentemente tóxico para los organismos. Además, deja en claro que el experimento no fue diseñado para mostrar si los microbios pueden depender del hidrógeno como fuente de energía; solo pretendía mostrar que este no dañaría ciertas formas de vida.

 

 

Adrian Díaz

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma
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