El blockchain podría servir para compartir mejor los avances científicos en medio de pandemias

Piqsels 

La efectiva comunicación de los avances científicos para pelear contra la COVID-19 se ha vuelto un verdadero reto durante esta pandemia. Y ahora, para ayudar en ese proceso, un equipo internacional de investigadores propone usar la descentralizadora tecnología que hizo posible las criptomonedas: el blockchain.

El blockchain (o cadena de bloques) es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compra-venta o cualquier otra transacción. Es la base tecnológica del funcionamiento del trading de criptomonedas como el bitcoin, por ejemplo. Consiste en un conjunto de apuntes que están en una base de datos compartida on-line en la que se registran mediante códigos las operaciones, cantidades, fechas y participantes. Al utilizar claves criptográficas y al estar distribuido por muchos ordenadores (personas) presenta ventajas en la seguridad frente a manipulaciones y fraudes. Una modificación en una de las copias no serviría de nada, sino que hay que hacer el cambio en todas las copias porque la base es abierta y pública.

El problema

Según un estudio publicado en Science, que existen tres barreras principales que impiden que los científicos comuniquen de manera efectiva investigaciones importantes: demoras en los procedimientos, debates sobre el derecho de propiedad y secreto sobre estos nuevos descubrimientos.

“Existen barreras persistentes para compartir y cooperar en investigación y desarrollo (I + D) en el contexto de epidemias, enraizadas en la falta de confianza en la confidencialidad y reciprocidad, la ambigüedad sobre la propiedad de los recursos y los incentivos públicos, privados y académicos conflictivos”, escriben los autores.

La publicación científica ha creado un problema por los intereses de los científicos y sus instituciones y la difusión justa de información y procedimientos. Por ejemplo, algunas instituciones podrían obtener mejores ganancias si retienen los resultados de investigaciones mientras esperan que se presente una patente sobre una nueva tecnología.

Una posible solución

Como solución, este grupo de investigadores de California y los Países Bajos bajo el liderazgo de Mark van der Waal propone el uso de blockchain. De acuerdo a los especialistas, esta tecnología podría ser una forma segura de comunicar información y además disolver las barreras mencionadas en la forma de difundirla. Así mismo, podría acelerar el proceso al hacer que investigadores, instituciones y países estén más dispuestos a participar.

“El blockchain no debe verse como algo opuesto, sino como complemento de otras formas de cooperación”, dice a Inverse, van der Waal. “La tecnología podría respaldar los sistemas actuales con una capa compartida para la identidad, la trazabilidad, la reciprocidad y la seguridad jurídica, ofreciendo un sistema de mantenimiento de registros inviolable y verificable por todos los sistemas y usuarios permitidos en la red”, añadió.

El investigador explica al medio digital que, en vez de poner a una institución o publicación a cargo de difundir información, una cadena de bloques descentralizada proporcionaría el mismo poder a todos aquellos que aportan información. La información se almacenaría en servidores individuales (nodos) y cada nodo contendría el mismo libro mayor distribuido que representa toda la información con sello de tiempo en la cadena.

Al igual que con las criptomonedas, cualquier alteración realizada en el libro mayor de un nodo se sincronizaría con los otros y cambiaría la salida única de la cadena de bloques, por lo que es imposible (o al menos muy, muy difícil) alterar secretamente la información, lo que evita potenciales estafas. Los datos en un entorno de investigación podrían compartirse y marcarse con el tiempo en la cadena de bloques mientras se requiere permiso para ver el conjunto de datos completo.

Este método garantizaría que los investigadores aún pudieran presentar su reclamo sobre el descubrimiento de información (marcando el tiempo en la cadena inmutable) y al mismo tiempo compartiendo los datos. Tal sistema podría comenzar a romper algunas de las barreras que ralentizan esta difusión de información y mejorar la velocidad a la que se realiza esta investigación.

Largo plazo

Sin embargo, esta propuesta vendría demasiado tarde para solucionar el caos que es la publicación de investigaciones en medio de la actual pandemia. Aun así, van der Waal cree que las lecciones aprendidas durante esta pandemia pueden ayudar a informar cómo se podría implementar dicho sistema en el futuro. 

“Realísticamente hablando, un ORBI [outbreak R&D blockchain infrastructure – una infraestructura de I&D frente al brote ] como se presentó no podría haberse aplicado a COVID-19”, dice van der Waal al medio digital.

“Dicho esto, un sistema como este podría beneficiar la futura respuesta pandémica de varias maneras...”, continúa el especialista. “Por ejemplo, podrían ayudar a desglosar los silos de datos, como se observa actualmente para los datos de la secuencia genética del SARS-CoV-2, y coordinar de manera justa y equitativa acceso y participación en los beneficios (ABS) entre actores públicos, privados y académicos”.

En fin, el uso del blockchain para el trabajo científico es prometedor. Y estos esfuerzos para abordar las fallas del mercado y el desarrollo de capacidades regionales para mejorar la I + D son esenciales para la preparación a largo plazo.

Anteriormente, el blockchain ya ha despertado interés para usos más allá de las criptomonedas: por ejemplo, un grupo de estudiantes chilenos propuso el uso de esta tecnología para crear tickets infalsificables.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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