La mentira es parte integral de nuestro mundo social, influenciando campos como las finanzas, la política y las propias relaciones interpersonales, señaló Tali Sharot, neurocientífica y coautora del trabajo. Su equipo se preguntó si nuestro cerebro podría desensibilizarse frente a la mentira del mismo modo en que nos acostumbramos a imágenes violentas o de horror. ¿Podría la culpa por mentirle a alguien atenuarse con la práctica?

Mentir nos hace sentir mal al inicio, pero nuestros cerebros se adaptan